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CÓMO EL CARDING EXPLOTA LAS DEBILIDADES DE AML

Descubra cómo los ciberdelincuentes aprovechan las brechas del sistema AML para lavar fondos robados a través de esquemas de carding.

¿Qué es el carding y cómo funciona?El carding es un tipo de fraude con tarjetas de crédito en el que los ciberdelincuentes utilizan datos robados de tarjetas de crédito o débito para realizar compras no autorizadas o retirar dinero. Esta técnica ilícita ha evolucionado significativamente en la era digital, y los delincuentes aprovechan vulnerabilidades técnicas y lagunas sistémicas en el procesamiento de pagos y la supervisión financiera.El robo de datos es la base del carding. Los hackers obtienen datos de tarjetas mediante estafas de phishing, ataques de malware, filtraciones de datos o comprando información en la dark web. Una vez obtenidos, estos datos se analizan y se utilizan para realizar transacciones fraudulentas o generar tarjetas clonadas para uso físico.

Cómo funciona típicamente el carding:

  • Adquisición de datos: Los datos de la tarjeta, incluyendo el número, la fecha de caducidad, el CVV y, a veces, la dirección de facturación, se obtienen ilícitamente.
  • Prueba de tarjetas: Los delincuentes prueban lotes de tarjetas robadas utilizando bots automatizados en transacciones a pequeña escala para verificar su validez y límites de uso.
  • Lavado de dinero: Una vez que confirman que una tarjeta está activa, los estafadores compran bienes o servicios de alto valor y fáciles de revender, o transfieren dinero a través de cuentas sintéticas o reales, transfiriendo fondos ilícitos al sistema financiero legítimo.
  • Reventa: Los artículos adquiridos se revenden a través de mercados en línea o sitios web de la web oscura por dinero limpio.

El carding está estrechamente vinculado a la globalización Las redes de ciberdelincuencia son particularmente dañinas debido a su capacidad de actuar como fuente de ingresos y herramienta para el blanqueo de capitales. Representa un desafío formidable para los sistemas de detección de fraude y los marcos AML (Antilavado de Dinero), muchos de los cuales están diseñados para identificar grandes flujos de efectivo sospechosos en lugar de las microtransacciones típicas de los fraudes de carding. Los mercados emergentes, las transacciones de criptomonedas y la proliferación de neobancos y procesadores de pagos también han dificultado cada vez más el rastreo de este delito. El uso de intermediarios, mulas y cuentas testaferros enmascara aún más la identidad de los perpetradores, lo que complica las investigaciones y la aplicación de la ley. En esencia, el carding aprovecha las deficiencias en la monitorización de transacciones en tiempo real, los procedimientos de Conozca a su Cliente (KYC) y la coordinación internacional. Comprender los métodos y las debilidades subyacentes es esencial tanto para las instituciones financieras, los reguladores como para los consumidores.

Cómo los sistemas AML no detectan el carding

Si bien los marcos AML (Antilavado de Dinero) están diseñados para identificar y prevenir actividades financieras ilícitas, las vulnerabilidades estructurales de estos sistemas permiten el desarrollo de las operaciones de carding. Para las instituciones de todo el mundo, el desafío radica en detectar transacciones de bajo valor y alto volumen, características del carding, una complejidad que los sistemas AML convencionales no siempre están preparados para gestionar.

Principales debilidades en los sistemas AML explotadas por los carders:
  • Umbrales de monitoreo de transacciones: La mayoría de los sistemas AML están programados para detectar sumas grandes e inusuales que generan señales de alerta. Sin embargo, el carding generalmente implica numerosas compras de bajo valor que no superan estos umbrales establecidos.
  • Silos de datos: En muchos casos, los sistemas de prevención del fraude y de cumplimiento de la normativa AML funcionan por separado. Esta falta de integración dificulta la monitorización integral, lo que permite a los emisores de tarjetas eludir la detección al mantenerse por debajo de los límites de los sistemas independientes.
  • Retraso en la presentación de informes: Los informes de actividades sospechosas (SAR) suelen presentarse retroactivamente. Este retraso proporciona a los delincuentes la oportunidad necesaria para completar sus planes fraudulentos y blanquear las ganancias antes de que se den las señales de alerta.
  • Coordinación transfronteriza limitada: El carding es inherentemente global. Las tarjetas robadas en un país pueden utilizarse en cualquier parte del mundo. Muchos países carecen de acuerdos de cooperación en tiempo real, lo que genera vulnerabilidades internacionales.
  • Dependencia excesiva de KYC: Los protocolos de Conozca a su Cliente (KYC) son fundamentales en la lucha contra el blanqueo de capitales (AML), pero las identidades sintéticas y las cuentas mula suelen superar las comprobaciones básicas de verificación, lo que genera una falsa sensación de seguridad.

Además, los rápidos avances tecnológicos en el sector fintech han superado la supervisión regulatoria. Las tarjetas prepago, las aplicaciones de neobanca y las billeteras de criptomonedas son ejemplos de herramientas que pueden utilizarse para canalizar fondos adquiridos ilegítimamente, más allá del alcance de los controles estándar de AML. Sin una integración rigurosa, visibilidad de las transacciones ni comprobaciones del origen de los fondos, estas plataformas se convierten en objetivos prioritarios para los estafadores.

Además, el aprendizaje automático y los modelos de IA utilizados en la AML moderna pueden depender excesivamente de conjuntos de datos históricos. Dado que las tácticas de estafador evolucionan constantemente, estos sistemas pueden producir altas tasas de falsos negativos, pasando por alto por completo las amenazas emergentes. Los datos de entrenamiento pueden no reflejar las innovaciones delictivas en curso, dejando a las instituciones un paso atrás.

Para agravar el problema, las instituciones financieras a menudo se ven desincentivadas a marcar cada transacción sospechosa debido a la fatiga del cumplimiento normativo, el temor a retrasos innecesarios en el procesamiento legítimo o la carga operativa de los SAR. Esto crea un entorno permisivo donde un gran volumen de comportamientos sospechosos de bajo perfil permanece sin abordar.

Mejorar la eficacia de los sistemas AML contra el carding requiere análisis de comportamiento avanzados, integración de datos de fraude y cumplimiento, tecnología de monitoreo en tiempo real y sólidos mecanismos internacionales de intercambio de datos. Mientras estos sistemas no evolucionen para igualar la sofisticación de las redes criminales, la amenaza seguirá siendo potente.

Las inversiones le permiten aumentar su patrimonio con el tiempo al invertir su dinero en activos como acciones, bonos, fondos, bienes raíces y más, pero siempre implican riesgos, como la volatilidad del mercado, la posible pérdida de capital y la inflación que erosiona los rendimientos. La clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Las inversiones le permiten aumentar su patrimonio con el tiempo al invertir su dinero en activos como acciones, bonos, fondos, bienes raíces y más, pero siempre implican riesgos, como la volatilidad del mercado, la posible pérdida de capital y la inflación que erosiona los rendimientos. La clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Estrategias preventivas y respuestas regulatoriasA medida que las operaciones de carding se vuelven más sofisticadas, combatir estos delitos requiere una estrategia multifacética que combine tecnología avanzada, reforma regulatoria y colaboración intersectorial. Fortalecer la resiliencia contra el lavado de dinero (AML) y el carding comienza con la identificación de vulnerabilidades en las prácticas actuales y la implementación de soluciones específicas.

Mejores prácticas para instituciones financieras:

  • Gestión integrada de riesgos: La unificación de las funciones de detección de fraude y AML mejora la visibilidad de toda la actividad del cliente, lo que permite una detección más eficiente de comportamientos inusuales típicos del carding.
  • Análisis de comportamiento: La implementación de modelos de IA y aprendizaje automático que analizan el comportamiento de las transacciones y los patrones de los clientes puede ayudar a diferenciar a los usuarios legítimos de los carders basándose en anomalías sutiles.
  • Monitoreo de transacciones en tiempo real: La implementación de sistemas que puedan detectar y detener la actividad sospechosa de microtransacciones al instante puede reducir drásticamente la ventana de oportunidad de los carders.
  • KYC y CDD mejorados: La incorporación de biometría, huellas dactilares del dispositivo y geolocalización en el proceso de Conozca a su Cliente (KYC) y la Debida Diligencia del Cliente Los procesos de Denuncias de Lavado de Dinero (CDD) pueden disuadir el fraude de identidad y la creación de cuentas falsas.

Iniciativas regulatorias e internacionales:

  • Estándares de cumplimiento armonizados: Los reguladores globales están avanzando hacia normas estandarizadas de prevención del blanqueo de capitales (AML) para mejorar la coherencia de los protocolos y la aplicación de la AML, especialmente cruciales para el fraude transfronterizo.
  • Intercambio colaborativo de inteligencia: Las plataformas de intercambio de información de toda la industria y asociadas con el gobierno, como el Grupo de Trabajo Conjunto sobre Inteligencia contra el Blanqueo de Capitales (JMLIT) en el Reino Unido, permiten la puesta en común de información sobre fraude en tiempo real.
  • Incentivo a la presentación rápida de SAR: Los organismos reguladores pueden implementar mecanismos para reducir la burocracia en la notificación de actividades sospechosas, a la vez que ofrecen salvaguardas contra falsos positivos.
  • Supervisión de activos digitales: La regulación de las billeteras digitales, los facilitadores de pagos y las criptomonedas garantiza que los métodos de pago alternativos no se conviertan en puntos ciegos en las políticas AML existentes. Regímenes.

Desde un punto de vista legislativo, los gobiernos de todo el mundo están actualizando sus leyes de prevención del blanqueo de capitales para reflejar la nueva economía digital. Por ejemplo, la Sexta Directiva Antiblanqueo de Capitales (6AMLD) de la UE incluye el ciberdelito entre los delitos subyacentes, responsabilizando a las empresas por no prevenirlo. De igual manera, el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) actualiza periódicamente sus recomendaciones y realiza revisiones por pares, presionando a sus miembros para que implementen marcos sólidos de prevención del blanqueo de capitales que aborden explícitamente amenazas modernas como el carding.

La concienciación pública también desempeña un papel fundamental. Animar a los consumidores a supervisar las cuentas, utilizar la autenticación biométrica y denunciar anomalías puede disuadir eficazmente a los carders que dependen de la complacencia.

En última instancia, combatir el carding requiere un enfoque proactivo y multidimensional. No basta con depender de los sistemas tradicionales de prevención del blanqueo de capitales; las instituciones deben adoptar soluciones tecnológicas, invertir en la formación de sus empleados y colaborar con los reguladores y las fuerzas del orden. Sólo entonces podrá el ecosistema financiero aislar eficazmente a los cibercriminales que explotan sus eslabones más débiles.

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