IMPACTO EN LA CONSTRUCCIÓN DE CARTERAS PARA CLASES DE ACTIVOS DE ALTA VOLATILIDAD
Explore cómo los activos de alta volatilidad afectan el diseño de la cartera.
Las clases de activos de alta volatilidad son categorías de inversión que se caracterizan por grandes fluctuaciones de precios en un corto período de tiempo. Estos rápidos cambios pueden estar provocados por la confianza del mercado, eventos geopolíticos, datos económicos o noticias específicas de empresas. Algunos ejemplos comunes de activos de alta volatilidad incluyen:
- Criptomonedas (p. ej., Bitcoin, Ethereum)
- Acciones de pequeña capitalización
- Acciones y bonos de mercados emergentes
- Materias primas (p. ej., petróleo, oro)
- ETF apalancados
Los inversores se sienten atraídos por estos activos por su potencial de alta rentabilidad. Sin embargo, también conllevan un riesgo de pérdida proporcionalmente alto. La volatilidad se mide estadísticamente mediante la desviación estándar o beta en comparación con un índice de referencia del mercado.
Razones para incorporar activos de alta volatilidad
A pesar de su riesgo, las clases de activos de alta volatilidad pueden ofrecer mejores rentabilidades, beneficios de diversificación y protección contra la inflación. Al integrarse estratégicamente en una cartera diversificada, sus características de rendimiento no correlacionadas pueden reducir el riesgo general. Además, los operadores activos y los inversores institucionales pueden beneficiarse de las ineficiencias de precios a corto plazo.
Riesgos que plantea la alta volatilidad
La inclusión de activos altamente volátiles influye en el perfil de riesgo-rentabilidad de una cartera. Los principales riesgos incluyen:
- Grandes caídas: Las correcciones repentinas del mercado pueden erosionar el capital rápidamente.
- Riesgo conductual: Las reacciones impulsivas a la volatilidad pueden llevar a decisiones de tiempo incorrectas.
- Desequilibrio de cartera: Las fluctuaciones extremas en un activo pueden dominar o distorsionar la asignación de activos.
Comprender estos riesgos es esencial antes de asignar una exposición significativa a dichos activos dentro de una estrategia de inversión más amplia.
Construir una cartera que incluya clases de activos de alta volatilidad requiere un enfoque meticuloso para la asignación de activos. Los inversores deben evaluar su tolerancia al riesgo, su horizonte de inversión y sus objetivos financieros antes de su incorporación.
Una estrategia común consiste en limitar la exposición a activos volátiles a un pequeño porcentaje de la cartera total, a menudo entre el 5 % y el 15 %, dependiendo del interés del inversor. Por ejemplo, mientras que los inversores con un alto patrimonio neto pueden invertir más en mercados emergentes, los inversores conservadores podrían preferir diversificadores más seguros, como los bonos indexados a la inflación.
Teoría Moderna de Carteras (TMP) y volatilidad
Según la Teoría Moderna de Carteras, la combinación de activos con distintos niveles de correlación puede optimizar la relación riesgo-rentabilidad. Los activos de alta volatilidad pueden reducir la volatilidad general de la cartera si presentan correlaciones bajas o negativas con inversiones principales, como bonos gubernamentales o acciones de primera línea.
Por ejemplo, las materias primas pueden subir durante períodos inflacionarios cuando los bonos caen. Las criptomonedas, aunque especulativas, pueden mostrar una baja correlación con los activos tradicionales, lo que ofrece diversificación en ciertas condiciones. Sin embargo, las correlaciones pueden variar durante períodos de tensión en el mercado, lo que reduce las ventajas de protección.
Reequilibrio y controles de volatilidad
Mantener un perfil de cartera consistente requiere un reequilibrio regular, lo cual cobra especial importancia con activos volátiles. A medida que los precios fluctúan, estas inversiones pueden aumentar o disminuir desproporcionadamente, distorsionando las asignaciones generales. El reequilibrio implica recortar las posiciones que crecen demasiado o reponer las que se han contraído debido a la fluctuación del mercado.
Algunos inversores utilizan estrategias de objetivo de volatilidad, que consolidan o reducen la exposición a posiciones de alta volatilidad durante períodos de tensión en el mercado. Otros emplean la asignación dinámica de activos o marcos de paridad de riesgo para lograr resultados más estables. Además, la asignación a través de fondos mutuos diversificados o ETF permite una exposición más amplia, a la vez que limita el riesgo idiosincrásico.
Caso práctico: Cartera 60/40 con alternativas
Considere una cartera tradicional 60/40 de renta variable y renta fija, mejorada con una asignación del 10 % a alternativas volátiles, como materias primas o ETF respaldados por criptomonedas. Si bien la volatilidad a corto plazo puede aumentar, los modelos históricos muestran mejores rentabilidades ajustadas a la inflación y menores riesgos de correlación a largo plazo.
Sin embargo, estas mejoras requieren un marco más sólido para el seguimiento y la evaluación periódica. La cobertura del riesgo de cola y la gestión de la liquidez también se convierten en consideraciones vitales en estas combinaciones de activos.
La aplicación de técnicas como las órdenes de stop-loss o los trailing stops permite a los inversores protegerse contra las caídas dentro de niveles de tolerancia preestablecidos, a la vez que se mantienen al tanto de los movimientos del mercado. Un dimensionamiento adecuado de las posiciones basado en métricas de volatilidad, como el Rango Verdadero Promedio (ATR) o el Valor en Riesgo (VaR), garantiza que ningún activo pueda comprometer el rendimiento de la cartera.
Aspectos Conductuales y Disciplina del Inversor
Los inversores suelen reaccionar emocionalmente a la volatilidad, lo que lleva a decisiones erróneas, como la venta por pánico. Combatir esto requiere una estrategia de inversión disciplinada con reglas claras de compra y venta, preferiblemente guiadas por una Declaración de Política de Inversión (DPI) bien definida.
El uso de herramientas de reequilibrio automatizado o plataformas de asesoramiento robótico puede ayudar a mantener la disciplina de asignación. La formación del inversor también desempeña un papel fundamental. Comprender la dinámica de los activos, los ciclos del mercado y la naturaleza temporal de la volatilidad facilita una toma de decisiones más racional.
Pruebas de Estrés y Análisis de Escenarios
El análisis de escenarios permite proyectar el rendimiento de la cartera en diversas condiciones adversas, como subidas de tipos, shocks geopolíticos o crisis crediticias. Las pruebas de estrés permiten a los inversores visualizar las pérdidas máximas posibles y preparar reservas de liquidez en consecuencia.
Para los inversores institucionales, el software de riesgo y las simulaciones de Monte Carlo se utilizan habitualmente para modelar eventos de cola y ajustar la asignación. Los inversores minoristas pueden utilizar herramientas simplificadas que ofrecen plataformas o asesores financieros para supervisar la resiliencia de la cartera.
Reflexiones finales
Una mayor exposición a clases de activos de alta volatilidad exige mejores controles de riesgo, una asignación estratégica y prácticas de gestión disciplinadas. Cuando se utilizan de forma responsable, estos activos pueden mejorar la rentabilidad y la diversificación. Sin embargo, sin los controles adecuados y la concienciación de los inversores, pueden exponer las carteras a niveles de riesgo inaceptables. Lograr el equilibrio adecuado es clave para la preservación y el crecimiento del capital a largo plazo.