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CÓMO LOS ACTIVOS PONDERADOS POR RIESGO CONFORMAN EL CAPITAL REGULATORIO
Explore qué son los activos ponderados por riesgo y cómo influyen en el capital que los bancos deben mantener para seguir siendo solventes y cumplir con los estándares regulatorios.
¿Qué son los activos ponderados por riesgo (APR)?
Los activos ponderados por riesgo (APR) son un concepto fundamental en la regulación bancaria contemporánea, que se utiliza para determinar la cantidad de capital regulatorio que una institución financiera debe mantener para cubrir sus exposiciones al riesgo. Al asignar mayores ponderaciones a los activos más riesgosos, se incentiva a los bancos a mantener más capital para cubrir dichas posiciones, lo que mejora la estabilidad del sistema financiero y reduce el riesgo de quiebra institucional.
El concepto de APR tiene su origen en los Acuerdos de Basilea, un marco regulatorio bancario internacional desarrollado por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS). Los APR se utilizan principalmente para establecer requisitos mínimos de capital, garantizando que los bancos cuenten con suficiente capital de alta calidad para absorber las perturbaciones derivadas de las tensiones financieras y económicas.
Los bancos poseen diversos tipos de activos: préstamos, hipotecas, bonos corporativos, préstamos interbancarios, deuda soberana y exposiciones fuera de balance, como garantías y derivados. Cada una de estas clases de activos conlleva diferentes niveles de riesgo crediticio, riesgo de mercado y riesgo operativo. Para reflejar esto, los reguladores asignan una ponderación de riesgo a cada categoría; por ejemplo:
- 0% de ponderación de riesgo para bonos gubernamentales emitidos por países con calificación AAA
- 20% de ponderación de riesgo para préstamos interbancarios en países de la OCDE
- 50% de ponderación de riesgo para hipotecas residenciales
- 100% de ponderación de riesgo para préstamos corporativos sin garantía
- 150% o más para activos morosos o especulativos
El proceso implica multiplicar el valor nocional de cada activo por su ponderación de riesgo asociada para calcular los APR totales del banco. La fórmula suele ser la siguiente:
RWA totales = ∑ (Exposición de activos × Ponderación de riesgo)
Los RWA totales se utilizan para determinar el Ratio de Adecuación de Capital (CAR) del banco —comúnmente el ratio de Capital Común de Nivel 1 (CET1)— comparando el capital básico con los RWA. Un total de RWA más alto requiere que el banco mantenga más capital, lo que influye directamente en las operaciones, la capacidad de préstamo y la rentabilidad.
En resumen, los RWA no son solo métricas regulatorias, sino determinantes estratégicos que configuran el balance, el comportamiento de riesgo y la planificación de capital de un banco.
¿Por qué los APR afectan los requisitos de capital?La razón fundamental por la que los activos ponderados por riesgo (APR) influyen en los requisitos de capital regulatorio radica en establecer un colchón proporcional que alinea la base de capital de un banco con su exposición real al riesgo. Los reguladores buscan que las instituciones financieras mantengan su resiliencia en tiempos de turbulencia en el mercado. En lugar de aplicar requisitos de capital fijos a todos los activos, el marco de los APR garantiza que los colchones de capital se ajusten al riesgo.
Los APR impactan directamente en ratios regulatorios clave, como:
- Ratio de Capital Común de Nivel 1 (CET1)
- Ratio de Capital Total
- Ratio de Capital de Nivel 1
- Ratio de Apalancamiento (aunque no está ponderado por riesgo y sirve como respaldo)
Por ejemplo, bajo Basilea III (la norma global actual), los bancos deben mantener un ratio CET1 mínimo del 4,5%, con colchones adicionales como el colchón de conservación de capital (2,5%) y, para los bancos de importancia sistémica, el colchón de riesgo sistémico. Estos porcentajes se aplican a los APR, no a los activos totales. Por lo tanto, cuanto mayores sean los RWA, mayor será la necesidad de capital absoluto. Este enfoque reduce el arbitraje y la asunción excesiva de riesgos. Si todos los activos requirieran el mismo respaldo de capital, independientemente de su riesgo, los bancos se verían incentivados a buscar activos de mayor rendimiento y alto riesgo para aumentar la rentabilidad del capital. El mecanismo de ponderación garantiza la rendición de cuentas y una distribución prudente del capital. Desde la perspectiva de la gestión de riesgos, el capital actúa como un colchón de absorción de pérdidas. Supongamos que un banco posee 100 millones de libras esterlinas en préstamos corporativos de riesgo con una ponderación de riesgo del 100 %. Los 100 millones de libras esterlinas se contabilizan como RWA, lo que requiere al menos 4,5 millones de libras esterlinas en capital CET1. Si, en cambio, el banco poseyera bonos del Estado (ponderación del 0 %), no se requeriría capital adicional según las directrices sobre RWA. De este modo, los marcos regulatorios impulsan a los bancos hacia composiciones de activos más seguras.
Además, durante las pruebas de estrés y la evaluación bajo las medidas del Pilar 2, los supervisores pueden ajustar o aumentar los requerimientos de capital en función del riesgo percibido que no se refleja completamente en los RWA brutos, como el riesgo de concentración o la vulnerabilidad ante escenarios de estrés.
En última instancia, los RWA hacen que el capital sea más sensible al riesgo, alineando el capital regulatorio con la exposición económica subyacente y promoviendo la estabilidad sistémica, a la vez que penalizan las prácticas crediticias o de inversión imprudentes.
Cómo gestionan los bancos el impacto de los APR
Gestionar eficazmente los activos ponderados por riesgo (APR) es fundamental para los bancos que buscan optimizar el uso del capital, mejorar la rentabilidad del capital y cumplir con las expectativas regulatorias. Las instituciones financieras emplean diversas estrategias para gestionar el tamaño y la distribución de sus APR.
1. Optimización de la cartera: Los bancos reevalúan con frecuencia la composición de sus carteras de activos para orientarse hacia exposiciones con baja ponderación por riesgo. Por ejemplo, aumentar la inversión en bonos soberanos con una ponderación de riesgo baja o nula puede reducir los APR sin afectar significativamente la rentabilidad.
2. Gestión activa del riesgo: Los responsables de riesgos supervisan el rendimiento de los activos, incluyendo la probabilidad de impago y las calificaciones crediticias, para gestionar las exposiciones de forma proactiva. Una mejor clasificación de los riesgos puede reducir las ponderaciones de riesgo en los métodos basados en calificaciones internas (IRB).
3. Titulización: La transferencia de riesgo mediante la titulización de activos (agrupando préstamos y transfiriéndolos a terceros inversores) permite a los bancos desconsolidarlos de sus balances y reducir los RWA asociados.
4. Uso de la Mitigación del Riesgo de Crédito (CRM): Los bancos pueden utilizar instrumentos como derivados de crédito, garantías o colateral financiero para reducir las ponderaciones por riesgo de ciertas exposiciones. Una protección crediticia adecuadamente estructurada puede reducir significativamente los RWA.
5. Enfoques basados en modelos: Los bancos más grandes suelen adoptar modelos internos avanzados (sujetos a aprobación regulatoria) para calcular los RWA en lugar de depender de enfoques estandarizados. Esto puede generar ponderaciones por riesgo más precisas, y a menudo más bajas, especialmente cuando las exposiciones están bien diversificadas y se gestionan rigurosamente.
6. Enajenación de activos con altos RWA: La desinversión o liquidación de exposiciones de riesgo reduce directamente los RWA. Esto es especialmente relevante ante la presión de los inversores para mejorar las métricas de capital o antes de los exámenes regulatorios y las pruebas de estrés.
7. Planificación de capital: Los bancos integran las previsiones de RWA en la planificación de capital y la toma de decisiones estratégicas. Mediante la simulación de diferentes escenarios de crecimiento y asignación de activos, los bancos pueden estimar cómo afectarán los cambios a sus RWA y, en consecuencia, a sus ratios de capital.
8. Pruebas de estrés y análisis de escenarios: Estas herramientas ayudan a los gestores de riesgos a evaluar el impacto de las condiciones adversas del mercado en los RWA, lo que permite tomar medidas preventivas. Los requisitos regulatorios del marco del Pilar 2 de Basilea III suelen utilizar estas pruebas de estrés para establecer colchones de capital adicionales.
Los reguladores también fomentan la transparencia y la divulgación pública de los RWA como parte de los requisitos del Pilar 3. Las partes interesadas, incluidos los inversores y las agencias de calificación, siguen de cerca las tendencias de los RWA para evaluar el apetito de riesgo de los bancos y la resiliencia del capital.
La gestión de los RWA es, por lo tanto, un delicado equilibrio: no solo para cumplir con los umbrales de cumplimiento, sino también para mantener la competitividad, optimizar la rentabilidad para los accionistas y prepararse para entornos macroeconómicos cambiantes. Los bancos que gestionan eficientemente los RWA pueden lograr una mayor rentabilidad por unidad de capital regulatorio, lo que les otorga una ventaja sustancial en el mercado.
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