LIMITACIONES DEL CAPM EN MERCADOS REALES CON FRICCIONES Y SESGOS CONDUCTUALIZADOS
Comprenda cómo el CAPM falla en mercados influenciados por costos, imperfecciones y sesgos humanos.
Además, la dependencia del CAPM de un único horizonte de planificación no tiene en cuenta las preferencias intertemporales de los consumidores ni la evolución de la tolerancia al riesgo. En realidad, los inversores reevaluan sus estrategias de inversión continuamente, respondiendo a los cambios en los ingresos, las perspectivas macroeconómicas y el bienestar psicológico. Esta naturaleza dinámica de la inversión en el mundo real no se refleja adecuadamente en el marco estático del CAPM.
Anomalías empíricas como los efectos de tamaño y valor, el momentum y la anomalía de baja volatilidad resaltan aún más las deficiencias del CAPM. Estos fenómenos presentan patrones de rentabilidad incompatibles con las predicciones basadas únicamente en la beta del mercado, lo que sugiere la existencia de otros factores de riesgo relevantes no contemplados en el modelo CAPM.En resumen, si bien el CAPM ofrece una construcción teórica conveniente para comprender la valoración de los activos, su aplicación en condiciones reales —caracterizadas por fricciones e irregularidades de comportamiento— requiere cautela. Estas inconsistencias han impulsado el desarrollo de modelos más completos, como los modelos multifactoriales y los marcos de finanzas conductuales, que explican mejor las desviaciones observadas en el comportamiento del mercado.
Las fuerzas sociales y psicológicas, como el comportamiento gregario o la teoría prospectiva, amplifican estos efectos. La irracionalidad colectiva durante burbujas o crisis a menudo aleja los precios de los activos de su valor intrínseco, lo que socava la predicción del CAPM de que los mercados fijan el precio del riesgo de forma consistente. La teoría prospectiva, desarrollada por Kahneman y Tversky, demuestra cómo las personas valoran las ganancias y las pérdidas de forma diferente, contradiciendo la relación simétrica riesgo-rentabilidad que asume la optimización media-varianza del CAPM.
La evidencia de precios erróneos causados por sesgos de comportamiento ha sido ampliamente documentada. Por ejemplo, la infravaloración de las OPV, la preferencia por dividendos y el problema de la prima de las acciones reflejan comportamientos irracionales que el CAPM no logra explicar. Estas anomalías ponen de relieve una limitación fundamental: el CAPM asume que todos los participantes del mercado tienen expectativas idénticas y toman decisiones completamente racionales, un supuesto que se viola claramente en las observaciones empíricas.En consecuencia, cuando los sesgos conductuales influyen masivamente en las decisiones de inversión, provocan desviaciones persistentes en las expectativas de precio y rentabilidad que el CAPM no puede captar. Esto ha inspirado modelos alternativos como el Modelo de Valoración de Activos Conductual (BAPM), que incorpora la psicología del inversor en la dinámica de la valoración de activos. Si bien el BAPM carece de la elegante simplicidad del CAPM, ofrece una perspectiva más realista para interpretar cómo el comportamiento humano afecta a los mercados.
Costos de transacción: La negociación en el mundo real implica costos como comisiones, diferenciales entre oferta y demanda e impuestos, que desalientan el reequilibrio frecuente de las carteras. Como resultado, las carteras pueden desviarse de la asignación óptima basada en el mercado prevista por el CAPM. Estos costos crean zonas de "no negociación" donde cualquier ganancia esperada se ve compensada por los gastos de transacción, lo que impide que las ponderaciones reales del mercado se alineen con las predicciones teóricas.
Restricciones de liquidez: Los activos ilíquidos, como las acciones de pequeña capitalización o los fondos inmobiliarios, plantean desafíos de valoración. Dado que estos activos no pueden negociarse instantáneamente sin incurrir en un impacto en el precio, sus perfiles de riesgo-rentabilidad difieren de los asumidos en el CAPM. Los inversores pueden exigir una prima por mantener activos ilíquidos, un factor ausente en la formulación original del CAPM.
Limitaciones del Préstamo: El CAPM asume que los inversores pueden obtener préstamos al mismo tipo de interés libre de riesgo al que se prestan los valores gubernamentales. Esto no es realista, especialmente para inversores minoristas o durante períodos de turbulencia financiera. En la práctica, los costes de endeudamiento son más elevados y pueden variar entre inversores, lo que limita la capacidad de apalancamiento en la cartera de mercado y aplana la relación lineal riesgo-rentabilidad descrita por el CAPM.
Efectos Fiscales: Los diferentes tratamientos fiscales (sobre dividendos, ganancias de capital e ingresos por intereses) afectan las preferencias de los inversores y la valoración de los activos. Por ejemplo, las estrategias fiscalmente eficientes que implican ganancias de capital a largo plazo podrían desviarse de la asignación de activos prescrita por el CAPM, ya que los inversores priorizan la rentabilidad después de impuestos sobre la rentabilidad bruta.
Barreras Regulatorias: Los inversores institucionales suelen enfrentarse a restricciones como requisitos mínimos de capital, normas de diversificación o la exclusión de clases de activos específicas (por ejemplo, acciones de riesgo o renta variable extranjera). Estas restricciones impiden la plena participación en la cartera de mercado y provocan que la demanda agregada y los precios se desvíen de los ideales del CAPM.
En conjunto, estas fricciones contribuyen a la segmentación de los mercados financieros, donde los distintos grupos de inversores operan con distintas restricciones y asimetrías de información. Esta segmentación genera expectativas heterogéneas y primas de riesgo no uniformes, lo que contradice la idea central del CAPM de que un único factor de riesgo sistemático rige la rentabilidad de todos los activos.
Estas complejidades del mundo real han llevado al desarrollo de versiones aumentadas del CAPM, como la Teoría de Precios de Arbitraje (TAP) y modelos multifactoriales como los propuestos por Fama y French. Estos modelos intentan incorporar variables explicativas adicionales (por ejemplo, tamaño, valor, momentum) para reflejar mejor las estructuras de rentabilidad observadas en mercados heterogéneos y con alta fricción.