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¿POR QUÉ EL CAPE RATIO TIENE ÉXITO EN LA VALORACIÓN A LARGO PLAZO PERO NO ES EFICAZ EN LA OPORTUNIDAD DE MERCADO?
Descubra por qué el ratio CAPE informa el valor pero no puede predecir los movimientos del mercado.
El ratio CAPE, o ratio precio-beneficio ajustado cíclicamente, es una medida de valoración desarrollada por el economista Robert Shiller. A diferencia del ratio precio-beneficio tradicional, que utiliza los beneficios de los últimos 12 meses, el ratio CAPE utiliza los beneficios ajustados a la inflación promediados durante los últimos 10 años. Este proceso de suavizado tiene en cuenta los ciclos económicos y ofrece a los inversores una evaluación más estable del valor de mercado.
Formalmente, el ratio CAPE se calcula como:
Ratio CAPE = Precio / Promedio de 10 años de beneficios ajustados a la inflaciónEste enfoque a largo plazo ayuda a atenuar los altibajos temporales en los beneficios, lo que convierte al CAPE en una herramienta ampliamente utilizada entre los inversores a largo plazo que evalúan si el mercado está sobrevalorado o infravalorado históricamente. Ha sido particularmente influyente en la evaluación de índices bursátiles generales como el S&P 500.
Históricamente, los ratios CAPE elevados suelen preceder a períodos de rentabilidades futuras del mercado inferiores a la media, mientras que los ratios CAPE más bajos se han asociado con rentabilidades futuras más altas. Sin embargo, el momento de estos ajustes de rentabilidad no siempre es inmediato. Esta observación fundamental nos lleva a evaluar sus fortalezas y limitaciones en diferentes contextos de inversión.
La principal ventaja del ratio CAPE reside en su capacidad para informar a los inversores sobre la probable dirección de la rentabilidad del mercado a largo plazo. Numerosos estudios académicos, incluyendo el trabajo de Shiller y Campbell, han demostrado que existe una relación inversa fiable entre el ratio CAPE y la rentabilidad media del mercado bursátil durante las décadas posteriores.Cuando el CAPE es alto (es decir, los niveles de precios son significativamente elevados en relación con las ganancias ajustadas), los datos históricos sugieren que la rentabilidad futura suele ser moderada. Por el contrario, cuando el CAPE es bajo, las acciones tienden a ofrecer rentabilidades comparativamente más altas a largo plazo. Esta tendencia se ha mantenido en repetidas pruebas retrospectivas y evidencia empírica que se remonta a más de un siglo.
Tendencias Históricas
Considere los siguientes ejemplos que subrayan la utilidad predictiva del ratio CAPE:
- A principios del año 2000, justo antes del desplome de las puntocom, el ratio CAPE alcanzó un máximo histórico de casi 44. La década siguiente arrojó rentabilidades reales bajas o negativas para el S&P 500.
- En 1982, al final de un prolongado mercado bajista, el CAPE cayó a alrededor de 7. Durante los siguientes 20 años, los inversores en renta variable disfrutaron de rentabilidades superiores a la media.
- De manera similar, antes de la crisis financiera de 2008, el ratio CAPE comenzó a subir, no a niveles de las puntocom, pero sí a un nivel lo suficientemente alto como para sugerir cautela. Lo que siguió fue una pronunciada corrección del mercado.
Estos ejemplos revelan cómo el CAPE puede servir como herramienta para definir expectativas realistas sobre el rendimiento futuro del mercado. Puede que no especifique los puntos exactos de entrada o salida, pero sienta las bases para decisiones estratégicas de asignación de activos, especialmente para inversores a largo plazo como fondos de pensiones, fondos de dotación y planificadores de jubilación.
También ofrece una valiosa herramienta para contrarrestar los sesgos de comportamiento. Durante los mercados alcistas, los inversores tienden a un optimismo excesivo. El ratio CAPE puede servir como un recordatorio serio cuando las valoraciones se distancian de los fundamentos económicos. Fomenta estrategias de reequilibrio que se alinean con las tendencias de reversión a la media en los precios del mercado.
Finalmente, dado que el ratio CAPE utiliza diez años de datos, mitiga el ruido presente en las fluctuaciones de los beneficios a corto plazo (causadas por irregularidades contables, impuestos temporales o eventos puntuales), creando una base más sólida para la estimación del valor razonable a lo largo del tiempo.
Si bien el ratio CAPE destaca por indicar tendencias de valoración del mercado a largo plazo, presenta deficiencias significativas en el ámbito de la previsión de precios a corto plazo. Los inversores que confían en él para predecir movimientos inmediatos de precios a menudo se ven decepcionados. Esta limitación surge de varias razones interrelacionadas, arraigadas en las finanzas conductuales, la estructura del mercado y la variabilidad inherente de los ciclos económicos.
Falta de poder predictivo a corto plazo
El ratio CAPE indica a los inversores si las acciones están caras o baratas en relación con sus valores históricos. Sin embargo, los mercados pueden mantenerse caros o baratos durante períodos prolongados, a veces durante años. Por ejemplo, el ratio CAPE se mantuvo por encima de su promedio histórico durante la mayor parte de la década de 2010. Durante este período, las acciones estadounidenses continuaron subiendo, desafiando las advertencias de sobrevaloración.
Esta persistente divergencia pone de relieve que las altas valoraciones no desencadenan automáticamente correcciones ni crisis. El impulso, la política monetaria y la confianza de los inversores son fuerzas poderosas que pueden prolongar las tendencias del mercado, independientemente de las señales de valoración.
Ajustes Rezagados
Otra limitación es la dependencia del CAPE de datos retrospectivos. Dado que promedia las ganancias a lo largo de una década, incorpora datos de regímenes económicos anteriores, lo que podría retrasar los ajustes en los cambios en tiempo real. Durante períodos de transición, como la reestructuración de la rentabilidad corporativa o los cambios fiscales, el CAPE puede subestimar o sobreestimar las condiciones actuales.
Además, las ganancias se suavizan sobre una base ajustada a la inflación. Si bien es útil para el análisis a largo plazo, este ajuste puede distorsionar la dinámica de las ganancias a corto plazo, en la que los inversores y analistas se centran al tomar decisiones tácticas.
Fuerzas Conductuales y Estructurales del Mercado
Incluso cuando el CAPE indica un mercado con una alta valoración, el comportamiento de los inversores a menudo invalida dichas señales. El miedo a perderse algo (FOMO), el sesgo de actualidad y la dinámica de rebaño pueden mantener los mercados sobrevalorados. La expansión cuantitativa (QE), la intervención de los bancos centrales y las tasas de interés históricamente bajas también pueden fomentar la toma de riesgos, desvinculando aún más los niveles del mercado de los fundamentos.
Consideremos, por ejemplo, el período de 2013 a 2020, cuando el ratio CAPE se mantuvo significativamente elevado, pero el mercado bursátil continuó ofreciendo rentabilidades sólidas. Si un inversor hubiera salido del mercado basándose únicamente en las señales del CAPE, habría perdido ganancias sustanciales mientras esperaba una corrección que llegó mucho más tarde, y que solo se corrigió parcialmente.
No reacción a variables externas
El CAPE tampoco incorpora variables en tiempo real que afectan a los mercados, como acontecimientos geopolíticos, reformas fiscales o crisis repentinas de liquidez. A diferencia de los indicadores técnicos o los indicadores de sentimiento, el CAPE carece de capacidad de respuesta. Su lentitud de movimientos es deliberada, lo que la convierte en una guía deficiente para operadores activos o quienes buscan anticipar picos de volatilidad a corto plazo.Por lo tanto, si bien el ratio CAPE es útil para la planificación estratégica de inversiones y la evaluación del posicionamiento a largo plazo, su uso para anticipar cambios a corto plazo o desarrollar estrategias de trading suele generar resultados deficientes. En la práctica, funciona mejor como una brújula, no como un cronómetro.
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