Home » Materias Primas »

¿SON AÚN ECONÓMICAMENTE VIABLES LOS NUEVOS PROYECTOS DE REFINERÍA?

Una mirada detallada a las perspectivas económicas de lanzar nuevos proyectos de refinería de petróleo hoy, examinando la demanda del mercado, los factores ESG y las tendencias a largo plazo.

Cambios económicos que afectan las inversiones en refinerías

A medida que el panorama energético se transforma hacia alternativas más ecológicas, han surgido interrogantes sobre la viabilidad económica de lanzar nuevos proyectos de refinería. La demanda mundial de petróleo, las políticas regulatorias y los mandatos ambientales están influyendo rápidamente en las perspectivas de rentabilidad de las inversiones en refinerías a gran escala.

Históricamente, las refinerías han sido proyectos emblemáticos con alta inversión de capital y promesas de rentabilidad a largo plazo. Sin embargo, en 2024, las presiones macroeconómicas, como los costos inflacionarios de construcción, la volatilidad de los mercados del crudo y la evolución de los mandatos ESG, están redefiniendo la justificación comercial de las nuevas refinerías.

Perspectivas de la demanda mundial de petróleo

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) proyecta que la demanda máxima de petróleo alcanzará antes de 2030, impulsada por la adopción acelerada de vehículos eléctricos y los compromisos gubernamentales con la descarbonización. Si bien mercados emergentes como India y algunas partes de África aún registran un crecimiento en el consumo de combustible, el crecimiento general de la demanda mundial se está estancando. Esta proyección presiona a las refinerías para garantizar que cualquier nueva instalación que se ponga en funcionamiento hoy siga siendo relevante y rentable durante varias décadas.

Márgenes y rentabilidad cambiantes

Los márgenes de las refinerías están cada vez más sujetos a tensiones geopolíticas, decisiones de producción de la OPEP+ y fluctuaciones de la demanda regional. Los márgenes aumentaron después de la pandemia debido a cuellos de botella en el suministro, pero los analistas prevén una disminución de los diferenciales a largo plazo a medida que las cadenas de suministro se estabilicen y la demanda se estabilice. Hoy en día, las empresas emergentes deben considerar no solo los costos de capital iniciales, sino también la sostenibilidad de los márgenes durante un horizonte operativo típico de 20 a 30 años.

Costos y obstáculos financieros

El costo promedio de construir una refinería a gran escala hoy en día suele superar los 10 000 millones de dólares estadounidenses, dependiendo de la ubicación y la complejidad. Con el aumento de las tasas de interés y los criterios de préstamo más estrictos, obtener financiación para proyectos se ha vuelto cada vez más difícil, a menos que cuente con el respaldo de garantías soberanas, grandes petroleras integradas o asociaciones público-privadas.

Además, los activistas ESG y los inversores institucionales han intensificado el escrutinio de las infraestructuras con alto consumo de carbono, lo que ha llevado a algunos bancos a rechazar por completo los proyectos vinculados a refinerías. Esta tendencia desempeña un papel fundamental en la alteración de la combinación de actores públicos y privados dispuestos a respaldar nuevos desarrollos.

Consideraciones de ubicación

Los factores específicos de cada región también determinan la viabilidad. Por ejemplo, las naciones de Oriente Medio con abundante materia prima y proximidad estratégica a los mercados asiáticos continúan impulsando la expansión de su capacidad de refinación. Por el contrario, las regiones de la OCDE, como Europa y América del Norte, han experimentado una creciente reticencia a aprobar o invertir en nuevas refinerías debido a las regulaciones climáticas más estrictas y la disminución de la demanda de combustible.

En general, si bien algunas zonas geográficas mantienen incentivos económicos para la construcción de nuevas refinerías, estas oportunidades son significativamente menores que hace una década. La viabilidad del mercado requiere cada vez más una orientación precisa de los centros de demanda, la preparación de la infraestructura y el cumplimiento de los criterios ESG.

Impactos ambientales y políticos en la viabilidadEl desarrollo de refinerías ya no se evalúa únicamente en función de la rentabilidad económica. Cada vez más, las consideraciones ambientales y los cambios impulsados ​​por las políticas son fundamentales para cualquier análisis de viabilidad, ya que los gobiernos ejercen una presión cada vez mayor sobre las inversiones en combustibles fósiles en nombre de los objetivos climáticos.Presiones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG)El auge de los mandatos ESG ha introducido nuevos filtros a través de los cuales se examinan los grandes proyectos de infraestructura. Las refinerías, al ser importantes emisoras de gases de efecto invernadero, se enfrentan a fuertes obstáculos bajo los marcos ESG. Esto ha obligado a las empresas a realizar evaluaciones de impacto ambiental (EIA) exhaustivas, aumentar la participación comunitaria e introducir elementos de mitigación de carbono como parte de la planificación preliminar.En la práctica, se espera que los promotores integren sistemas de captura de carbono o inviertan en alternativas bajas en carbono para obtener financiación y permisos. Estos requisitos inevitablemente incrementan tanto el gasto de capital (capex) como los costos operativos (opex), lo que reduce la rentabilidad.

Panorama Político y Legislación Climática

Muchas de las principales economías del mundo han adoptado o propuesto estrategias de cero emisiones netas que apuntan a una eliminación gradual y firme de los combustibles fósiles. La Unión Europea, el Reino Unido y partes de Estados Unidos han delineado mandatos de descarbonización que incluyen límites o moratorias para nuevas infraestructuras de combustibles fósiles, incluyendo proyectos de refinerías.

La Ley de Reducción de la Inflación en Estados Unidos, por ejemplo, incentiva los proyectos de hidrógeno verde y biocombustibles por encima del refinado tradicional de petróleo. Mientras tanto, en Europa, la expansión de la iniciativa "Fit for 55" y del Sistema de Comercio de Emisiones (SCE) ha encarecido los proyectos con uso intensivo de combustibles fósiles al incrementar el precio de las emisiones de carbono.

Desafíos de Cumplimiento y Permisos

Los largos y costosos plazos de obtención de permisos siguen siendo un factor disuasorio en muchas jurisdicciones. Los procedimientos de revisión ambiental pueden extenderse durante varios años, y los proyectos suelen estar sujetos a importantes retrasos debido a litigios o revisiones de políticas. En la mayoría de los Estados miembros de la UE y las jurisdicciones de América del Norte, la oposición pública y la presión de las ONG complican considerablemente la situación.A esto se suma el riesgo de activos varados. Los inversores exigen garantías de que el marco regulatorio se mantendrá estable durante la vida útil del proyecto, un horizonte de 30 a 40 años. Sin embargo, con el creciente impulso de las políticas de desinversión en combustibles fósiles, los cálculos de riesgo a largo plazo se han vuelto cada vez más adversos.Tecnologías de descarbonización y mitigaciónUna posible vía para el cumplimiento normativo reside en la incorporación de tecnologías avanzadas de descarbonización desde el principio. La captura y almacenamiento de carbono (CAC), la generación de hidrógeno azul y la integración de energías renovables in situ pueden ayudar a mitigar las emisiones y alinearse con los marcos políticos. Sin embargo, estas tecnologías requieren una inversión inicial sustancial y podrían no estar aún lo suficientemente maduras a escala comercial. En resumen, los marcos ambientales y de políticas ya no son preocupaciones secundarias, sino que son fundamentales para la construcción, financiación y operación de un proyecto de refinería. Hoy en día, los proyectos deben cumplir diversos requisitos, desde la divulgación de información climática hasta estrategias directas de reducción de carbono, para poder siquiera ser considerados por la normativa.

Materias primas como el oro, el petróleo, los productos agrícolas y los metales industriales ofrecen oportunidades para diversificar su cartera y protegerse contra la inflación, pero también son activos de alto riesgo debido a la volatilidad de los precios, las tensiones geopolíticas y los choques entre la oferta y la demanda; la clave es invertir con una estrategia clara, una comprensión de los impulsores subyacentes del mercado y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Materias primas como el oro, el petróleo, los productos agrícolas y los metales industriales ofrecen oportunidades para diversificar su cartera y protegerse contra la inflación, pero también son activos de alto riesgo debido a la volatilidad de los precios, las tensiones geopolíticas y los choques entre la oferta y la demanda; la clave es invertir con una estrategia clara, una comprensión de los impulsores subyacentes del mercado y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Demanda del mercado frente a riesgos de transiciónLa demanda de productos petrolíferos refinados sigue siendo desigual geográficamente y segmentada por sectores. Si bien algunos países aún enfrentan un sólido crecimiento del consumo, la tendencia global más amplia sugiere un declive estructural a largo plazo, lo que plantea interrogantes clave sobre la realineación del mercado y el riesgo tecnológico que enfrentan los nuevos proyectos de refinería.Demanda persistente en las economías en desarrolloMuchos países de Asia, África y América Latina continúan experimentando una rápida urbanización e industrialización, lo que impulsa la demanda de diésel, gasolina, combustible de aviación y productos petroquímicos. India, en particular, se ha convertido en un actor importante, tanto importando productos refinados como desarrollando capacidad local a través de megaproyectos de refinería como el complejo de refinería y petroquímico de Ratnagiri.Esta demanda sostenida genera potencial de inversión, especialmente en regiones con una demografía favorable y perspectivas de crecimiento económico favorables. Además, se proyecta que Asia seguirá siendo el principal centro de refinación durante la próxima década debido a su proximidad estratégica a los mercados de consumo en crecimiento.

Declive en los mercados maduros

Por otro lado, los países de la OCDE han experimentado una reducción en el consumo de combustible refinado debido a la adopción de vehículos eléctricos, los mandatos de eficiencia energética y el cambio de combustible en los sectores residencial e industrial. Europa ha retirado una importante capacidad de refinación en los últimos años. Mientras tanto, América del Norte se centra en la modernización de las plantas existentes en lugar de la construcción de nuevas.

Estos cambios estructurales reducen el incentivo de los inversores para expandirse a estos mercados. Además, las empresas energéticas integradas destinan cada vez más capital a las energías renovables y al hidrógeno verde en lugar de a la nueva capacidad basada en combustibles fósiles.

Competencia de alternativas y riesgo de disrupción

Los biocombustibles, los combustibles sintéticos y el hidrógeno verde están cobrando impulso como alternativas a los productos convencionales derivados del petróleo. A medida que las políticas descarbonizan la aviación, el transporte de mercancías y la industria, la competencia con combustibles de bajas emisiones representa un riesgo tangible para las futuras tasas de utilización de las refinerías.

Además, la digitalización, las tecnologías modulares de minirrefinerías y las prácticas de economía circular (por ejemplo, el reciclaje de plásticos para la producción de combustible) amenazan a las refinerías centralizadas de mayor tamaño al cambiar los modelos de escala y agilidad de la producción de combustible.

Flexibilidad de las refinerías y preparación para el futuro

Para defender la viabilidad a largo plazo, las refinerías modernas deben diseñarse con flexibilidad integrada. Esto incluye la adaptabilidad de las materias primas, la capacidad de integrar biomaterias primas y unidades de proceso modulares que puedan adaptarse a la producción petroquímica o de hidrógeno a medida que evolucionen las demandas del mercado.

El modelo, cada vez más popular, de la "refinería del futuro" se centra en la integración con la petroquímica y los sectores verticales de bajas emisiones de carbono, en lugar de la producción pura de combustible. Si bien estas instalaciones híbridas implican una mayor inversión inicial, ofrecen perfiles de ingresos más resilientes de cara al futuro.

Conclusión: Un camino cada vez más estrecho

Si bien las nuevas inversiones en refinerías pueden seguir siendo viables en condiciones específicas, como la ubicación estratégica, la certeza de la demanda regional y la alineación regulatoria, se enfrentan a fuertes obstáculos derivados de las tendencias de transición energética. El éxito en este entorno exige un enfoque flexible e integrado en la tecnología, así como una cuidadosa alineación con las cambiantes expectativas económicas, ambientales y sociales.

Por lo tanto, el camino hacia la viabilidad económica de los proyectos de refinería a partir de 2024 es más estrecho y complejo que nunca. Los proyectos que triunfen serán aquellos que se alineen no solo con los fundamentos de la demanda, sino también con los requisitos técnicos, financieros y políticos de un sistema energético global en transformación.

INVERTI AHORA >>