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¿POR QUÉ LA DINÁMICA ACTUAL DE LA INFLACIÓN ES DIFERENTE A LA DE LA DÉCADA DE 1970?
Comprenda por qué la inflación moderna es estructuralmente distinta de la crisis de la década de 1970.
Factores Clave de la Inflación ActualLa inflación es un fenómeno económico complejo, influenciado por numerosas variables. Si bien las comparaciones superficiales establecen paralelismos entre la inflación actual y la de la década de 1970, las causas y los mecanismos subyacentes son marcadamente diferentes. El aumento repentino de la inflación pospandemia, iniciado en 2021, introdujo presiones sobre los precios no observadas en las economías avanzadas en décadas, pero surgió en condiciones claramente modernas.La inflación de la década de 1970 estuvo impulsada en gran medida por las perturbaciones de los precios del petróleo y las espirales salariales, exacerbadas por errores de política monetaria en una época de menor integración económica global. En cambio, el entorno actual presenta marcos monetarios más evolucionados, herramientas de política más receptivas y cadenas de suministro diversificadas, si bien recientemente se han visto sometidas a pruebas por disrupciones inesperadas.Recuperación Pospandémica e Interrupciones de la Cadena de SuministroLa pandemia de COVID-19 perturbó profundamente la producción y la logística a nivel mundial. A medida que las economías reabrieron rápidamente en 2021, la demanda se disparó por encima de la oferta limitada, lo que provocó cuellos de botella y escasez de insumos. Los semiconductores, los contenedores de transporte y los insumos industriales clave escasearon, disparando los costos en todos los sectores. Este desajuste entre la oferta y la demanda, más que una inflación estructural arraigada, fue un sello distintivo de la inflación moderna.
Precios de la energía y eventos geopolíticos
Si bien la energía jugó un papel central en ambos episodios inflacionarios, el contexto difiere drásticamente. La década de 1970 fue testigo de dos embargos petroleros iniciados por la OPEP que redujeron drásticamente la oferta, lo que provocó un racionamiento de energía y una cuadruplicación de los precios del petróleo. En contraste, la inflación energética actual fue inicialmente impulsada por la pandemia, y los precios del petróleo se recuperaron de mínimos históricos a medida que se recuperaba la demanda. Las tensiones geopolíticas posteriores, especialmente la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022, impulsaron al alza los precios de la energía y los alimentos. Sin embargo, la naturaleza diversificada de la producción energética y la resiliencia del mercado han evitado aumentos de precios severos y prolongados.
Dinámica del Mercado Laboral
En la década de 1970, los sindicatos poderosos y los ajustes automáticos del costo de la vida integraron la inflación en los mecanismos de fijación de salarios. El aumento de los salarios se tradujo en un aumento de los precios, creando un círculo vicioso difícil de romper. Los mercados laborales actuales están menos sindicalizados y son más flexibles, con salarios que se ajustan más lentamente. La escasez de trabajadores en ciertos sectores tras la pandemia ha impulsado los salarios, pero sin generar una espiral de precios-salarios a gran escala. Además, la desinflación del sector servicios y las ganancias de productividad impulsadas por la tecnología ejercen una influencia moderadora.
Papel de los Bancos Centrales
Uno de los mayores contrastes entre los períodos es el enfoque y la credibilidad de los bancos centrales. En la década de 1970, los responsables políticos subestimaron las presiones inflacionarias y temieron más provocar desempleo que afrontar el aumento de precios. Los bancos centrales a menudo se retrasaban en el aumento de las tasas, lo que permitía que las expectativas de inflación se desanclaran.
Hoy en día, los bancos centrales independientes, liderados por la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra, utilizan proactivamente herramientas como la orientación prospectiva y el establecimiento de objetivos de inflación. Si bien sus respuestas variaron en tiempo y escala, los mercados, en general, los consideran comprometidos con el control de la inflación, anclando las expectativas a largo plazo.
Expectativas y comportamiento de la inflación
Quizás la diferencia más importante resida en la psicología inflacionaria. En la década de 1970, los consumidores y las empresas esperaban una inflación alta y continua, lo que provocó aumentos preventivos de precios y salarios. Hoy en día, las expectativas de inflación, tanto a corto como a largo plazo, se mantienen relativamente bien ancladas debido a décadas de baja inflación y a la credibilidad de las políticas. Las encuestas, los indicadores del mercado de bonos y los futuros de tipos de interés muestran que se confía en que los bancos centrales recuperen la inflación objetivo con el tiempo.En resumen, si bien la inflación actual puede asemejarse en algunos momentos a los niveles de la década de 1970, sus causas fundamentales, el contexto institucional y los mecanismos de comportamiento difieren sustancialmente. Comprender estas divergencias es vital para formular respuestas de política monetaria y fiscal equilibradas hoy.
Política Monetaria: Antes y Ahora
La política monetaria es fundamental para comprender la dinámica de la inflación a lo largo de las décadas. Al comparar la década de 1970 con el período pospandémico, se observan marcados contrastes tanto en las herramientas disponibles para los bancos centrales como en su disposición a implementarlas.
El Entorno Político en la década de 1970
La década de 1970 se caracterizó por la falta de independencia de los bancos centrales, la interferencia política en las decisiones económicas y la inconsistencia de las doctrinas económicas. Los responsables políticos a menudo priorizaban los objetivos de empleo y políticos sobre la estabilidad de precios. El consenso keynesiano de la época subestimó los riesgos de la expansión fiscal y monetaria, asumiendo que la inflación se estabilizaría a medida que el desempleo disminuyera.
Los bancos centrales, bajo la presión de los gobiernos, implementaron políticas expansivas incluso cuando la inflación se disparó. Los tipos de interés nominales se incrementaron, pero a menudo quedaron por debajo de los tipos reales necesarios para contener el aumento de los precios. Además, carecían de herramientas de modelización robustas, lo que condujo a pronósticos inexactos y una calibración deficiente de las políticas.
El Marco Monetario Moderno
Los bancos centrales actuales operan con mucha mayor autonomía y transparencia. La mayoría, como el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo, tienen objetivos de inflación explícitos, típicamente en torno al 2%. Estos objetivos ofrecen tanto rendición de cuentas como un punto de referencia claro para evaluar el desempeño. Los bancos centrales publican regularmente pronósticos, modelos y justificaciones, lo que permite a los mercados financieros y al público ajustar las expectativas en consecuencia.
Una innovación clave posterior a la década de 1970 ha sido el establecimiento de objetivos de inflación, junto con la credibilidad obtenida tras décadas de baja inflación. Tras retrasos iniciales en reconocer la inflación inducida por la pandemia, los bancos centrales cambiaron de postura con firmeza. La Reserva Federal, por ejemplo, subió los tipos de interés agresivamente en 2022 y 2023, revirtiendo una década de política monetaria ultraflexible. El Banco de Inglaterra siguió el ejemplo, endureciendo las condiciones monetarias para frenar el crecimiento de los precios.
Integración del Mercado Financiero
La política monetaria moderna también opera en un entorno de mercados de capital globales profundamente integrados. Esto influye en las decisiones de los bancos centrales a través de los flujos de capital transfronterizos, la gestión del tipo de cambio y los costos de endeudamiento. A diferencia de los sistemas financieros relativamente cerrados de la década de 1970, las fluctuaciones de los tipos de interés globales ahora influyen en la inflación interna a través de los bienes importados, los precios de las materias primas y la dinámica de la inversión.
Es importante destacar que los bancos centrales se comunican hoy de forma más coherente. El concepto de "orientación prospectiva" permite a los responsables políticos moldear las expectativas del mercado con mucha antelación a las decisiones reales. La década de 1970 carecía de estas herramientas, lo que a menudo permitía que reinara la confusión y perturbara las expectativas de inflación.
Herramientas cuantitativas y tecnología
Más allá de las tradicionales modificaciones de los tipos de interés, los bancos centrales ahora utilizan expansiones de balances (flexibilización cuantitativa) y herramientas macroprudenciales para gestionar la liquidez y el riesgo. Estas no formaban parte del conjunto de herramientas de la década de 1970 y reflejan la evolución tecnológica y estructural de los sistemas financieros modernos. El análisis de la economía digital permite una identificación más rápida de las presiones sobre los precios y respuestas políticas más granulares.
Sin embargo, aún se cometen errores. Las respuestas tardías en 2021 generaron críticas de complacencia, especialmente por parte de la Reserva Federal. Sin embargo, una vez que comenzó el endurecimiento de las políticas, la coordinación y la determinación de los bancos centrales contrastaron marcadamente con las acciones vacilantes y fragmentadas de la década de 1970.
Lecciones para el futuro
La principal ventaja moderna reside en la adaptabilidad dinámica de la política monetaria. Si bien la inflación se mantiene por encima del objetivo en muchas regiones, se considera que los bancos centrales están comprometidos a controlarla para que vuelva a bajarla. Esta credibilidad es posiblemente el activo político más valioso, y una diferencia crucial con respecto a la década de 1970, cuando la confianza en las instituciones se derrumbó en medio de una inflación galopante.
En esencia, la arquitectura monetaria actual está mucho más equipada, informada y coordinada a nivel mundial, lo que reduce la probabilidad de que se repitan los errores del pasado. Sin embargo, mantener las expectativas y calibrar el ajuste sin provocar una recesión sigue siendo un equilibrio delicado.
Diferencias Estructurales en la Economía Global
La evolución de la economía global durante las últimas cinco décadas proporciona un contexto crucial que explica por qué la inflación funciona de manera diferente hoy en día en comparación con la década de 1970. Estas transformaciones estructurales redefinen tanto los factores desencadenantes como la trayectoria de los ciclos inflacionarios en la era moderna.
Globalización y Cadenas de Suministro
Uno de los mayores cambios posteriores a la década de 1970 ha sido el auge de la globalización. En la década de 1970, las economías eran relativamente aisladas, con aranceles elevados, un flujo limitado de bienes y redes de suministro globales subdesarrolladas. Hoy en día, el comercio global representa más del 50% del PIB mundial, y las corporaciones multinacionales dominan las redes de producción que abarcan continentes.
Esta interconexión introduce tanto resiliencia como fragilidad. Por un lado, el abastecimiento global permite la eficiencia de costos y la competencia de precios, lo que suprime la inflación. Por otro lado, las disrupciones, como las observadas durante la COVID-19, pueden propagarse rápidamente. No obstante, la tendencia hacia proveedores diversificados y redes logísticas redundantes sugiere que la capacidad de adaptación era inexistente en el entorno de la década de 1970.
Composición del Mercado Laboral
Los cambios en la composición de la fuerza laboral también afectan significativamente a la inflación. En la posguerra, el empleo se concentraba predominantemente en el sector manufacturero, donde sindicatos fuertes negociaban convenios salariales sectoriales. En contraste, las economías actuales están fuertemente orientadas al sector servicios, con trabajo por encargo, teletrabajo y patrones de empleo fragmentados. Esto debilita la negociación colectiva y reduce los ajustes salariales automáticos en respuesta a la inflación.
Además, la participación femenina en la fuerza laboral ha aumentado significativamente desde la década de 1970, alterando la dinámica de los ingresos de los hogares y los patrones de consumo agregado. La inmigración y los cambios demográficos también influyen en las presiones salariales y la capacidad económica, diferenciando aún más los mecanismos de inflación modernos.
Innovación tecnológica
Los avances tecnológicos desempeñan un papel crucial en la moderación de la inflación. La adopción generalizada de la automatización, la inteligencia artificial y la logística basada en datos optimiza la producción y suprime la inflación impulsada por los costes laborales. El comercio electrónico aporta transparencia e intensifica la competencia de precios, actuando como una fuerza desinflacionaria inherente, impensable en la década de 1970.
Además, la tecnología facilita el descubrimiento de precios y la concienciación del consumidor, lo que conduce a ajustes más rápidos del mercado y a una menor tolerancia a las distorsiones persistentes de precios. Las innovaciones en eficiencia energética y tecnologías verdes también amortiguan el impacto inflacionario de las crisis de las materias primas, en comparación con la economía dependiente de la energía de la década de 1970.
Restricciones Demográficas y Fiscales
El envejecimiento de la población en las economías avanzadas limita el crecimiento del consumo a largo plazo, a la vez que aumenta la demanda de entornos de baja inflación para proteger los ingresos de jubilación. Este cambio demográfico crea frenos naturales a la inflación en comparación con la era de la década de 1970, con una fuerte presencia juvenil, marcada por ciclos de consumo e inversión más rápidos.
Además, los elevados niveles actuales de deuda pública, tras las expansiones fiscales de la era de la pandemia, imponen disciplina a los gobiernos. A diferencia de la monetización del déficit al estilo de la década de 1970, el coste del servicio de la deuda limita los impulsos fiscales, evitando déficits descontrolados que podrían impulsar los precios. Las instituciones internacionales también monitorean de cerca las políticas, imponiendo barreras implícitas que no existían hace 50 años.
Transición Energética y Factores ASG
Mientras que la economía de la década de 1970 estaba sujeta a los monopolios de los combustibles fósiles, la transición actual a las energías renovables presenta un contexto inflacionario diferente. Las tecnologías de energía verde, si bien inicialmente costosas, ofrecen estabilidad de precios a mediano plazo una vez que se amplían. Las políticas ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) están afectando las decisiones de inversión corporativa, alineando potencialmente los resultados de la inflación con los objetivos sociales a largo plazo.
Es cierto que estas transiciones introducen shocks a corto plazo, especialmente cuando los cambios regulatorios superan la disponibilidad de la infraestructura. No obstante, la transición hacia la eficiencia energética y las economías bajas en carbono debería mitigar la volatilidad de la inflación relacionada con la energía a largo plazo.
En conclusión, la composición estructural de las economías globales y nacionales actuales altera fundamentalmente la naturaleza de los riesgos de inflación. El panorama del siglo XXI de tecnologías digitales, redes de suministro diversificadas, bancos centrales independientes, dinámica laboral global y prudencia fiscal garantiza en conjunto que, si bien la inflación sigue siendo un desafío para las políticas, lo hace en circunstancias muy diferentes a las de los estragos inflacionarios de la década de 1970.
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