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COMPENSACIONES REGULATORIAS ENTRE LA MOVILIDAD DEL CAPITAL Y EL CONTROL MACROPRUDENCIAL
Comprender cómo los mercados de capital abiertos impactan las herramientas de estabilidad regulatoria
Comprensión de los conceptos básicos
En el cambiante panorama de las finanzas internacionales, dos fuerzas poderosas, aunque a menudo contrapuestas, dominan los debates sobre política económica: la movilidad del capital y la regulación macroprudencial. Ambas son herramientas cruciales para garantizar la eficiencia y la resiliencia del sistema financiero. Sin embargo, alinearlas para lograr la estabilidad macroeconómica, preservando al mismo tiempo la apertura de los mercados financieros, plantea importantes desafíos regulatorios.
La movilidad del capital se refiere a la libertad con la que el capital financiero se mueve a través de las fronteras en busca de rentabilidad. En la práctica, esto implica la minimización o la ausencia de controles de capital, lo que permite flujos de entrada y salida de inversión y financiación con una mínima interferencia regulatoria. Una alta movilidad del capital suele asociarse con la integración económica, mayores oportunidades de inversión y una mejor asignación de capital.
La regulación macroprudencial, por otro lado, incluye políticas destinadas a salvaguardar la estabilidad del sistema financiero en su conjunto. A diferencia de las normas microprudenciales dirigidas a instituciones individuales, las políticas macroprudenciales buscan frenar el riesgo sistémico, mitigar la prociclicidad y garantizar que el crecimiento del crédito no desestabilice la economía en su conjunto. Los instrumentos incluyen colchones de capital anticíclicos, límites a la relación préstamo-valor, ratios de apalancamiento y requisitos sectoriales de capital. La tensión entre ambos surge porque la eficacia de las herramientas macroprudenciales a menudo depende de la capacidad de aislar los mercados financieros nacionales de los flujos de capital volátiles. En regímenes de capital abiertos, la movilidad internacional del capital puede socavar los objetivos regulatorios locales, amplificar los ciclos financieros y reducir la eficacia de las intervenciones macroprudenciales. Esta sección sienta las bases aclarando los objetivos y mecanismos principales de estas dos prioridades económicas, sentando las bases para un debate más profundo sobre sus compensaciones inherentes y posibles soluciones políticas.
Por qué es importante la movilidad del capital
La movilidad global del capital mejora la eficiencia económica al asignar los recursos a sus usos más productivos. Facilita la inversión extranjera directa (IED), la diversificación de carteras, la transferencia tecnológica y la distribución de riesgos. Las economías en desarrollo, en particular, pueden beneficiarse de las entradas de capital que complementan el ahorro interno y financian las necesidades de infraestructura y de las empresas. Sin embargo, estos beneficios presuponen una arquitectura financiera global que funcione correctamente y cuente con suficientes salvaguardias para evitar la volatilidad excesiva y el contagio, un supuesto que a menudo ha fallado durante las crisis financieras.El auge del pensamiento macroprudencialTras la crisis financiera mundial de 2008, los responsables de las políticas económicas reconocieron cada vez más que la política monetaria y la supervisión microprudencial eran insuficientes para prevenir el riesgo sistémico. En consecuencia, los marcos macroprudenciales cobraron mayor relevancia en la regulación financiera, y los bancos centrales y las autoridades supervisoras adoptaron herramientas diseñadas para moderar los auges crediticios y fortalecer a las instituciones financieras frente a las perturbaciones.
Sin embargo, si bien los desequilibrios financieros internos pueden abordarse mediante medidas macroprudenciales, los desequilibrios externos introducidos por los flujos de capital presentan un desafío más complejo, un tema que exploramos en la siguiente sección.
Análisis del conflicto regulatorio
Los países que buscan estabilizar sus economías se enfrentan a un dilema político crucial al intentar combinar la libre circulación de capitales con regulaciones macroprudenciales eficaces. Este dilema surge de la dificultad de mantener un equilibrio regulatorio interno eficaz y, al mismo tiempo, mantenerse integrados en los volátiles mercados globales de capitales.
Revisión del trilema financiero
El concepto fundamental que sustenta este dilema es la "trinidad imposible" o trilema financiero. Este afirma que un país no puede tener simultáneamente:
- Un tipo de cambio fijo
- Libre circulación de capitales
- Política monetaria independiente
La teoría macroeconómica ha evolucionado para considerar un trilema más práctico para la regulación financiera, lo que sugiere que la plena movilidad de capitales, la independencia monetaria y una política macroprudencial sólida también pueden ser mutuamente incompatibles. Este replanteamiento destaca cómo los flujos de capital pueden diluir la eficacia de las regulaciones financieras, especialmente en mercados emergentes con sistemas financieros menos profundos.
Fugas y arbitraje regulatorio
Uno de los principales desafíos para la eficacia macroprudencial en las economías abiertas es el riesgo de fugas regulatorias. Cuando los prestamistas nacionales se ven limitados, los prestamistas extranjeros, tanto regulados como no regulados, intervienen para cubrir la brecha crediticia. Al hacerlo, eluden las salvaguardias regulatorias nacionales, lo que genera inquietud sobre la banca en la sombra y el arbitraje transfronterizo.
Algunos ejemplos incluyen bancos extranjeros que otorgan préstamos transfronterizos o corporaciones multinacionales que solicitan préstamos externos en lugar de hacerlo a nivel nacional. Esto limita la capacidad de las herramientas macroprudenciales, como los límites al crecimiento del crédito o las ponderaciones de riesgo, para controlar las amenazas sistémicas.
Prociclicidad de los flujos de capital
Las entradas de capital suelen ser procíclicas: aumentan durante los auges y se retiran bruscamente durante las crisis. Estas reversiones pueden desestabilizar rápidamente las economías. Por ejemplo, durante la flexibilización monetaria posterior a la crisis por parte de las economías avanzadas, muchos mercados emergentes experimentaron fuertes entradas de capital, lo que impulsó los auges crediticios. Cuando se produjo el ajuste, estas economías se enfrentaron a fuertes salidas de capital, depreciación de sus monedas y turbulencias financieras.
En estas condiciones, incluso las políticas macroprudenciales bien diseñadas pueden resultar insuficientes, ya que el sentimiento de riesgo global socava los objetivos nacionales. Esta realidad obliga a los responsables políticos a tomar decisiones incómodas entre detener la exposición al capital y aceptar un control más débil sobre los objetivos nacionales de estabilidad financiera.
Desafíos institucionales y de coordinación
Otro problema reside en el panorama institucional. La responsabilidad de la gestión de los flujos de capital y la política macroprudencial suele estar dividida entre los bancos centrales, los ministerios de finanzas y los reguladores. Esta separación puede dificultar la coordinación de políticas, retrasar las respuestas o dar lugar a compromisos deficientes que no satisfacen ninguno de los dos objetivos. En este entorno regulatorio, la secuenciación de las reformas —y la posible introducción de medidas temporales de gestión de los flujos de capital— resulta crucial para que el sistema macroprudencial funcione eficazmente.
Hacia marcos de política integradosDados los desafíos inherentes a equilibrar la movilidad del capital y el control macroprudencial, la formulación de políticas económicas modernas busca cada vez más una síntesis calibrada de ambos. En lugar de priorizar uno sobre el otro, el objetivo es diseñar marcos de política integrados que permitan una apertura razonable del capital, protegiendo a la vez a las economías de ciclos financieros desestabilizadores.Herramientas para la gestión de flujos de capitalLas organizaciones internacionales, en particular el Fondo Monetario Internacional (FMI), han comenzado a aceptar con mayor facilidad las herramientas de gestión de flujos de capital (GFC) como parte del arsenal macroprudencial, especialmente en las economías de mercados emergentes. Estas herramientas incluyen:
- Requerimientos de encaje no remunerados (RSE) sobre las entradas
- Impuestos o controles sobre las salidas de capital en escenarios de crisis
- Intervención cambiaria
Si se implementan de forma juiciosa y transparente, estas herramientas pueden mitigar la volatilidad excesiva sin socavar la apertura de capitales a largo plazo. El documento de política del FMI de 2022 sobre Marcos Integrados de Políticas promovió firmemente el uso contextual de los MFC, junto con herramientas monetarias y macroprudenciales.
Fortalecimiento de la resiliencia financiera interna
Si bien los MFC ofrecen flexibilidad táctica, la estrategia a largo plazo requiere profundizar los mercados financieros internos y mejorar la solidez de las instituciones. Esto incluye:
- Mejorar los marcos regulatorios para incluir a los intermediarios financieros no bancarios
- Acumular reservas de divisas como colchón
- Fomentar el calce de vencimientos y reducir la dependencia del endeudamiento externo a corto plazo
Estas iniciativas pueden aumentar la capacidad de absorción de impactos, reducir la dependencia de las medidas de gestión financiera de emergencia (MFC) y mejorar la credibilidad y la eficacia de las políticas macroprudenciales, incluso en un contexto de alta movilidad de capital.
Coordinación de políticas inclusivas
La armonización también implica una mayor coordinación tanto a nivel nacional como internacional. Los efectos indirectos de la política monetaria y las políticas de flujo de capitales se comprenden bien, lo que requiere la coordinación entre los bancos centrales y los reguladores financieros a nivel mundial para reducir las oportunidades de arbitraje desestabilizador.A nivel nacional, la mejora de los órganos de toma de decisiones, como los consejos de estabilidad financiera que reúnen a los ministerios de finanzas, supervisores y bancos centrales, puede mejorar la coherencia y la rendición de cuentas macroprudenciales.Un enfoque pragmático para las compensacionesEn última instancia, la compensación regulatoria entre la movilidad del capital y el control macroprudencial no es una elección binaria, sino un espectro. Los países deben adaptar dinámicamente sus políticas en función de su profundidad financiera, capacidad institucional y exposición a shocks externos. A medida que se profundiza la interdependencia financiera global, encontrar un equilibrio pragmático se convierte en una tarea cada vez más urgente. Al adoptar una combinación de políticas que incluya tanto regulaciones preventivas como herramientas de gestión de capital adaptativas, los Estados pueden preservar los beneficios de la apertura del capital y, al mismo tiempo, mitigar sus vulnerabilidades. Esta evolución marca la trayectoria futura de la gobernanza financiera nacional y global.
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