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IMPLICACIONES DE SU RETIRO PARA EL CUMPLIMIENTO

Explore cómo el retiro de sistemas clave afecta las obligaciones de cumplimiento corporativo y el riesgo

¿Qué implica el retiro de un sistema para el cumplimiento normativo?

Con la creciente dependencia de los sistemas digitales para las tareas operativas, regulatorias y de cumplimiento normativo, el retiro de un sistema heredado, o de cualquier aplicación crítica, puede tener profundas implicaciones. Ya sea por la discontinuación de un proveedor, la obsolescencia o estrategias de transición interna, la retirada de un sistema del uso activo requiere una planificación cuidadosa para mitigar los riesgos de cumplimiento normativo.

El retiro de un sistema puede dejar lagunas en los registros de auditoría, los requisitos de retención de datos, los controles de acceso o las capacidades de generación de informes. Dependiendo de la naturaleza del sistema, las organizaciones pueden estar expuestas a infracciones de las leyes de privacidad de datos, las regulaciones financieras o los mandatos de cumplimiento específicos del sector. El simple hecho de desactivar una plataforma sin un protocolo de retirada sólido aumenta la exposición al escrutinio regulatorio y la vulnerabilidad operativa.

Para sectores regulados, como finanzas, salud o energía, las funciones de cumplimiento dependen en gran medida de los sistemas de TI para documentar el cumplimiento de leyes como:

  • RGPD (Reglamento General de Protección de Datos)
  • SOX (Ley Sarbanes-Oxley)
  • GLBA (Ley Gramm-Leach-Bliley)
  • HIPAA (Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico)
  • Basilea III y otros mandatos de información financiera

Una vez que se retira una herramienta o plataforma, estas obligaciones no terminan. En cambio, un plan de transición debe cubrir la brecha entre el desmantelamiento y la generación de informes de cumplimiento continuos.

Las brechas de cumplimiento típicas que se observan tras el retiro de un sistema incluyen:

  • Pérdida de historiales de datos o registros archivados que demuestran el cumplimiento.
  • Registros no estructurados o inaccesibles para auditorías.
  • Fallos en las cadenas de seguridad y gobernanza de usuarios.
  • Desafíos para demostrar una gestión de riesgos continua.

Por lo tanto, el retiro de un sistema debe enmarcarse no solo como un proyecto de TI, sino como una iniciativa de cumplimiento interfuncional.

Cómo mantener el cumplimiento normativo tras la retirada de un sistemaCuando se retira una herramienta heredada o se desmantela un sistema crítico, mantener controles de cumplimiento adecuados se convierte en un imperativo empresarial. Existen áreas de riesgo clave que las organizaciones deben gestionar activamente para evitar sanciones regulatorias o daños a la reputación.1. Preservación de datos y mantenimiento de registrosLos marcos de cumplimiento suelen imponer periodos obligatorios de conservación de registros. Por ejemplo, según la SOX, los registros financieros deben conservarse durante al menos 7 años. Un sistema que se retira podría albergar datos esenciales para este periodo de conservación. Antes de la desactivación, toda la información debe conservarse en un formato seguro y accesible. Los formatos deben ser legibles durante el periodo de conservación y deben ser compatibles con el no repudio (es decir, no deben ser manipulados). Registros de Auditoría y Acceso

Si los organismos reguladores solicitan datos forenses que demuestren que se llevaron a cabo actividades de cumplimiento, las organizaciones deben seguir generando registros de acceso históricos, registros de gestión de cambios y registros de auditoría. La migración de estos registros a un archivo o a un nuevo sistema suele requerir el etiquetado de metadatos para preservar el contexto y la relevancia.

3. Requisitos de Notificación Regulatoria

Algunos organismos reguladores exigen que se informe sobre las transiciones clave del sistema, ya sea durante las auditorías o de forma proactiva. Por ejemplo, según la FISMA (Ley Federal de Gestión de la Seguridad de la Información), los cambios en los sistemas que afectan al cumplimiento de la seguridad deben documentarse formalmente. En las jurisdicciones de la UE, los sistemas de cumplimiento regidos por el RGPD también pueden exigir la actualización de los acuerdos del encargado del tratamiento o la presentación de evaluaciones de impacto en la privacidad durante los cambios en la infraestructura de TI.

4. Controles de Transición

Antes del desmantelamiento, las organizaciones deben iniciar una evaluación de deficiencias para identificar qué controles dependen del sistema que expira y cómo evolucionarán o se replicarán. Durante la transición, podrían requerirse procesos manuales temporales, supervisión mejorada o protocolos de emergencia si se interrumpe la automatización.

5. Participación del departamento legal y de auditoría

Las partes interesadas en el departamento legal y de auditoría deben participar en el proceso de desconexión desde el principio. Su función garantiza que la desconexión cumpla con las normas, esté controlada y documentada. Esto incluye la aprobación de las exportaciones finales de datos, los estados de cifrado y los procedimientos de eliminación, según lo definido por los marcos de retención de registros, seguridad de datos y cumplimiento normativo.

En última instancia, el cumplimiento normativo debe considerarse una obligación continua, no dependiente de la presencia de soluciones tecnológicas específicas. Planificar esa continuidad es lo que diferencia a las prácticas de gobernanza consolidadas.

Las inversiones le permiten aumentar su patrimonio con el tiempo al invertir su dinero en activos como acciones, bonos, fondos, bienes raíces y más, pero siempre implican riesgos, como la volatilidad del mercado, la posible pérdida de capital y la inflación que erosiona los rendimientos. La clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Las inversiones le permiten aumentar su patrimonio con el tiempo al invertir su dinero en activos como acciones, bonos, fondos, bienes raíces y más, pero siempre implican riesgos, como la volatilidad del mercado, la posible pérdida de capital y la inflación que erosiona los rendimientos. La clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Mejores prácticas para la planificación de la retirada teniendo en cuenta el cumplimiento normativo

Para gestionar con éxito la retirada de sistemas sin comprometer el cumplimiento normativo, las empresas deben adoptar estrategias estructuradas e interfuncionales. Las siguientes mejores prácticas reflejan el consenso del sector y enfoques probados para la gestión de las transiciones de sistemas.

1. Alineación temprana de las partes interesadas

Los responsables de cumplimiento normativo, los equipos de TI, los asesores legales y los proveedores externos deben participar en las primeras etapas del proceso de desmantelamiento del sistema. Esta alineación garantiza que no se pasen por alto las funcionalidades y los flujos de datos relacionados con el cumplimiento normativo. También facilita la identificación de dependencias heredadas que pueden no ser evidentes a primera vista desde una perspectiva técnica.

2. Inventario del sistema y mapeo del cumplimiento normativo

Las organizaciones deben comenzar por crear o actualizar un inventario central de los sistemas empresariales, cada uno de ellos mapeado con las obligaciones regulatorias que cumple. Por ejemplo, un sistema CRM podría adaptarse a los aspectos de mantenimiento de registros de las leyes de protección al consumidor, mientras que los sistemas financieros podrían alinearse con los requisitos de información contra el blanqueo de capitales.

Esta adaptación permite a los equipos de riesgo visualizar cómo la jubilación afectará las obligaciones y planificar los sistemas sucesores en consecuencia.

3. Política formal de jubilación

Una política de jubilación detallada proporciona un plan claro sobre cómo se gestionarán los cierres del sistema. Debe incluir fases como:

  • Evaluación previa a la jubilación
  • Migración o archivo de datos relevantes para el cumplimiento
  • Redireccionamiento de entradas a sistemas sucesores
  • Conservación de registros de auditoría
  • Documentación para revisión regulatoria

Integrar esta política en marcos más amplios de gobernanza de TI aumenta la responsabilidad y la coherencia entre los departamentos.

4. Planificación del reemplazo de herramientas

Cuando un sistema realiza funciones críticas para el cumplimiento normativo, como el mantenimiento de bases de datos de consentimiento, el seguimiento del envío de informes o la autenticación de usuarios, su sucesor debe estar operativo antes de que se retire la herramienta anterior. Pueden ser necesarias ejecuciones paralelas o pruebas en entornos aislados para garantizar que no se degrade la funcionalidad de cumplimiento normativo.

También se debe verificar la idoneidad de los proveedores de servicios en la nube y las herramientas de servicios de terceros para garantizar que cumplan con las expectativas de cumplimiento existentes, incluidas las obligaciones contractuales relacionadas con el procesamiento de datos y las normas jurisdiccionales de almacenamiento de datos.

5. Gestión de riesgos de terceros

Si el sistema afectado fue proporcionado por un proveedor (algo común en las plataformas SaaS), la gestión de riesgos del proveedor debe contemplar la custodia de los datos, los protocolos de baja y el soporte para las exportaciones de archivos. Los contratos deben especificar claramente quién es responsable de la preservación de los datos y el cumplimiento normativo tras el retiro.

6. Comunicación interna y capacitación

Los empleados de operaciones, cumplimiento, finanzas y atención al cliente deben recibir capacitación sobre las transiciones de sistemas, especialmente cuando existen soluciones manuales temporales para el cumplimiento. La claridad sobre los nuevos procedimientos de archivo, protocolos de acceso y canales de escalamiento de incidentes garantiza la resiliencia durante las brechas del sistema.

En conclusión, el retiro de un sistema plantea riesgos significativos para las funciones de cumplimiento corporativo. Una estrategia proactiva, basada en las mejores prácticas interdisciplinarias, garantiza que las obligaciones regulatorias no se interrumpan y que se preserve la confianza institucional.

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