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EL PAPEL DE CISA EN LA MITIGACIÓN DEL RIESGO CIBERNÉTICO Y LA INTERRUPCIÓN OPERATIVA
Conozca cómo CISA defiende la infraestructura de EE. UU. reduciendo el riesgo cibernético y operativo, y promoviendo la resiliencia y la seguridad en todo el país.
¿Qué es CISA y por qué es importante?
La Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) es un componente clave de la estrategia de Estados Unidos para protegerse contra ciberamenazas e interrupciones operativas. Establecida en 2018, bajo el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), CISA es la agencia federal encargada de proteger la infraestructura crítica del país en sectores como energía, transporte, atención médica, finanzas y servicios de emergencia.
La misión de CISA es amplia pero clara: liderar el esfuerzo nacional para comprender, gestionar y reducir el riesgo de la infraestructura física y cibernética del país. Mediante la colaboración con socios de los sectores público y privado, CISA ayuda a identificar vulnerabilidades, responder a incidentes y fortalecer la resiliencia cibernética y operativa.
La infraestructura crítica se refiere a los sistemas y activos tan vitales para EE. UU. que su inutilización tendría un impacto negativo en la seguridad nacional, la estabilidad económica o la seguridad pública. CISA coordina los protocolos de seguridad para estos sectores mediante evaluaciones, inteligencia de amenazas y orientación sobre gestión de riesgos.Es importante destacar que el alcance de CISA abarca tanto el ámbito cibernético como el físico, reconociendo la naturaleza interconectada del panorama de seguridad actual. Los ciberataques pueden interrumpir las operaciones físicas y, a la inversa, los incidentes físicos, como los desastres naturales, pueden tener profundas implicaciones para la infraestructura digital.La importancia de CISA reside en su singular función estatutaria y su enfoque colaborativo. No funciona como regulador, sino como facilitador y socio. Proporciona recursos indispensables, como:
- Evaluaciones y servicios técnicos de ciberseguridad
- Análisis de riesgos y vulnerabilidades
- Coordinación de la respuesta a incidentes
- Intercambio de información mediante alertas, avisos y directrices
- Asociaciones público-privadas para la defensa colectiva
En un panorama plagado de amenazas sofisticadas y en constante evolución, CISA actúa como organismo de control y guía. Sus esfuerzos se centran en la prevención proactiva, la respuesta a amenazas en tiempo real y el desarrollo de resiliencia a largo plazo. La influencia de CISA ha crecido significativamente en los últimos años, especialmente ante el aumento de ciberataques a estados nacionales, amenazas de ransomware a gobiernos locales y riesgos para la integridad de la cadena de suministro.
En general, CISA desempeña un papel indispensable en el fortalecimiento de la seguridad nacional y la resiliencia operativa. Para las organizaciones que operan en sectores críticos o que dependen de la infraestructura digital, comprender los recursos y las directivas de CISA es fundamental para abordar la complejidad del riesgo cibernético moderno.
Reducción de riesgos cibernéticos mediante estrategias proactivasCISA adopta un enfoque integral y proactivo para reducir los riesgos cibernéticos, con el objetivo de proteger a las organizaciones tanto del sector público como del privado. En lugar de responder únicamente a las infracciones, la agencia trabaja en cuatro pilares estratégicos: reducción de riesgos, evaluación de amenazas, respuesta a incidentes y desarrollo de capacidades. Estos pilares sustentan una postura innovadora en la gestión y mitigación de ciberamenazas.Una de las principales responsabilidades de CISA es desarrollar y difundir inteligencia práctica y avisos sobre amenazas. Mediante alianzas con organismos federales de inteligencia y partes interesadas del sector, CISA proporciona la información más reciente sobre vulnerabilidades, campañas de malware y vectores de ataque emergentes. Las alertas de la agencia suelen incluir técnicas de mitigación e indicadores de compromiso (IOC) que ayudan a las organizaciones a defenderse de posibles amenazas antes de que se materialicen.Otra herramienta fundamental en el arsenal de CISA es el programa de Servicios de Higiene Cibernética. Ofrecida gratuitamente a organizaciones de los sectores gubernamentales y de infraestructuras críticas, esta iniciativa incluye análisis de vulnerabilidades, análisis de aplicaciones web y pruebas de penetración remotas. Estos servicios permiten a las entidades identificar y remediar debilidades de forma proactiva, reduciendo así significativamente su superficie de ataque.CISA también mantiene el Sistema Nacional de Concienciación Cibernética (NCAS), que proporciona información oportuna al público sobre vulnerabilidades conocidas, mejores prácticas y actualizaciones de seguridad. Los suscriptores de este sistema reciben avisos actualizados adaptados a sectores o entornos técnicos específicos.Además de la asistencia técnica, CISA participa en la formulación de políticas y el desarrollo de marcos normativos. Codirige las iniciativas para establecer y promover el Marco de Ciberseguridad del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), que proporciona un enfoque estructurado para la gestión de riesgos en todo tipo de organizaciones.La agencia impulsa aún más su misión a través de entidades sectoriales, como los Centros de Intercambio y Análisis de Información (ISAC). Los ISAC sirven como canales para el intercambio de amenazas en tiempo real y la comunicación táctica entre sectores, como la salud, las finanzas y los servicios públicos. CISA apoya a estos organismos proporcionándoles financiación, inteligencia y coordinación intersectorial.En caso de incidentes cibernéticos activos, CISA despliega Equipos de Respuesta a Incidentes de Ciberseguridad (CSIRT), compuestos por personal altamente cualificado que ayuda a contener, erradicar y recuperarse de los ataques. Estos equipos trabajan en estrecha colaboración con las organizaciones afectadas, ofreciendo orientación técnica y estratégica.CISA considera la ciberseguridad como una responsabilidad compartida. Mediante campañas de concienciación pública como "Detente. Piensa. Conéctate" y programas de formación en ciberseguridad para empleados, se fomentan cambios de comportamiento que pueden mejorar significativamente la ciberseguridad de una organización. En conjunto, estas iniciativas posicionan a CISA no solo como un organismo regulador, sino también como un socio en la prevención. Sus inversiones estratégicas en educación, tecnología y marcos de colaboración garantizan que la preparación en ciberseguridad se integre en todos los niveles de la infraestructura nacional.
Garantizando la resiliencia operativa durante las interrupcionesMás allá del ámbito digital, CISA fortalece activamente la resiliencia operativa de la infraestructura física, una necesidad en una era donde los sistemas cibernéticos y físicos están interconectados. Las interrupciones operativas, ya sea por ciberataques, desastres naturales o perturbaciones en la cadena de suministro, pueden paralizar los servicios esenciales. El papel de CISA en la mitigación de estos riesgos es amplio y multifacético.En el centro de sus esfuerzos de resiliencia se encuentra el Centro Nacional de Gestión de Riesgos (NRMC), que realiza análisis de riesgos sistémicos y apoya el desarrollo de políticas para mitigar las vulnerabilidades operativas. Al identificar interdependencias y posibles puntos únicos de fallo en los sectores de infraestructura, el NRMC crea planes para minimizar las interrupciones y mejorar la continuidad.Una iniciativa clave en este marco es el Marco de Gestión de Riesgos de Infraestructura Crítica. Esta herramienta, que abarca toda la empresa, permite a las organizaciones evaluar sus capacidades de resiliencia y planificar para contingencias en los vectores físicos y cibernéticos. Se centra en principios como la redundancia, la descentralización y la adaptabilidad, características distintivas de las organizaciones resilientes.Además, CISA administra el Marco de Planificación de Resiliencia de Infraestructura (IRPF), una metodología para que las comunidades y municipios incorporen la resiliencia en el uso del suelo y el desarrollo de infraestructura. Esto garantiza que las inversiones en sistemas físicos estén preparadas para el futuro frente al riesgo climático, el terrorismo o fallos críticos del sistema.CISA también prioriza la continuidad mediante el desarrollo de Planes Sectoriales Específicos (PSE), establecidos en el marco del Plan Nacional de Protección de Infraestructuras (PNPI). Estos documentos orientan a las partes interesadas en la protección y el fortalecimiento de la resiliencia en sus sectores industriales, como la energía, el transporte, el agua y la salud pública.Durante las crisis, CISA proporciona apoyo operativo directo. Por ejemplo, durante la pandemia de COVID-19, CISA publicó una guía sobre Trabajadores Esenciales de Infraestructuras Críticas, que ayuda a mantener la continuidad de la fuerza laboral en sectores vitales para el funcionamiento nacional. De manera similar, durante desastres naturales o ciberataques importantes, sus centros de coordinación proporcionan inteligencia rápida y asignan recursos federales para garantizar las iniciativas de restauración y continuidad.La División de Comunicaciones de Emergencia de CISA es fundamental para mantener una comunicación eficaz entre los servicios de emergencia y los servicios esenciales durante emergencias. Garantiza la disponibilidad de canales de comunicación interoperables y redundantes incluso en condiciones de alta tensión.Otra función crucial es la resiliencia de la cadena de suministro. Mediante evaluaciones detalladas de riesgos, planificación de escenarios y colaboración con proveedores de logística, CISA trabaja para garantizar que las interrupciones en recursos clave, como suministros médicos, combustible o redes de datos, se identifiquen con prontitud y se aborden con rapidez. Esto incluye la defensa de tecnologías esenciales como el GPS, la infraestructura en la nube y los sistemas de control industrial contra ataques coordinados.Cabe destacar que CISA promueve la resiliencia no solo a nivel federal, sino también entre los gobiernos estatales, locales, tribales y territoriales (SLTT), así como dentro del sector privado. Al proporcionar herramientas, oportunidades de financiamiento y orientación técnica, la agencia empodera a todas las partes interesadas para que asuman la responsabilidad de la planificación e implementación de la resiliencia. En resumen, la labor de CISA para garantizar la resiliencia operativa es tan vital como sus iniciativas cibernéticas. Al permitir que las entidades públicas y privadas planifiquen, resistan y se recuperen de disrupciones inesperadas, la agencia refuerza la base de la seguridad nacional y la estabilidad económica.
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