Home » Materias Primas »

ERRORES DE COMPORTAMIENTO QUE COMETEN LOS INVERSORES AL CONSTRUIR CARTERAS DE COBERTURA CONTRA LA INFLACIÓN

Aprenda qué errores de comportamiento debe evitar al crear carteras que protejan contra la inflación

Introducción

La inflación puede erosionar el poder adquisitivo y dificultar los objetivos de inversión a largo plazo, lo que impulsa a los inversores a construir carteras diseñadas específicamente para protegerse contra ella. Sin embargo, diseñar una cartera eficaz de cobertura contra la inflación es tanto una cuestión de psicología como de asignación de activos. Muchos inversores, consciente o inconscientemente, caen en sesgos de comportamiento que dificultan su capacidad para construir carteras resilientes. Comprender estos errores de comportamiento es clave para evitar una cobertura ineficiente y una asunción excesiva de riesgos.

¿Qué son los errores de comportamiento en la inversión?

Los errores de comportamiento se refieren a sesgos psicológicos sistemáticos que afectan la forma en que las personas perciben el riesgo, evalúan los resultados y toman decisiones financieras. El premio Nobel Daniel Kahneman y otros han estudiado exhaustivamente estos sesgos, que a menudo llevan a los inversores a desviarse de la toma de decisiones racional. En el contexto de las carteras de cobertura contra la inflación, estos errores pueden distorsionar la percepción de los inversores sobre los riesgos de inflación y los activos que eligen para combatirlos.

Importancia de Reconocer los Sesgos Conductuales

Reconocer estos errores cognitivos permite a las personas tomar decisiones financieras más informadas y disciplinadas. Los procesos estructurados de toma de decisiones, las carteras diversificadas y los enfoques basados ​​en datos pueden mitigar la influencia de los sesgos personales. Al abordar la psicología en la planificación de inversiones, los inversores pueden proteger sus activos de las amenazas inflacionarias de forma más eficaz.

Resumen de los Activos Comunes de Cobertura contra la Inflación

Entre los instrumentos comunes de cobertura contra la inflación se incluyen las materias primas (como el oro y el petróleo), los bonos indexados a la inflación (como los TIPS o los bonos del Estado indexados), los bienes raíces y los fondos de infraestructura. La renta variable, especialmente en sectores como la energía y los bienes de consumo básico, también puede ofrecer protección parcial contra la inflación. Si bien estos activos pueden ser efectivos en teoría, su desempeño real a menudo depende de cómo y cuándo se incorporan a una cartera, y es ahí donde el comportamiento del inversor juega un papel importante.

Exceso de confianza en la selección de activosEl sesgo de exceso de confianza lleva a los inversores a sobreestimar su capacidad para predecir los movimientos futuros del mercado o para seleccionar inversiones ganadoras. En el contexto de las carteras de cobertura contra la inflación, esto suele resultar en apuestas concentradas en una sola clase de activo, como el oro, basándose únicamente en un sólido rendimiento reciente o en evidencia anecdótica.Por ejemplo, durante períodos de aumento de las expectativas de inflación, el oro tiende a acaparar titulares debido a su asociación histórica con la preservación del valor. Como resultado, muchos inversores pueden asignar una parte desproporcionadamente grande de sus carteras a metales preciosos, convencidos de su superior capacidad de previsión. Sin embargo, el oro es un activo volátil con largos períodos de bajo rendimiento. Cuando la inflación no se materializa o si las subidas de tipos reducen el atractivo del oro, los inversores sufren.

Sesgo de actualidad y memoria selectiva

El sesgo de actualidad exacerba el exceso de confianza al hacer que los inversores den más importancia a los acontecimientos recientes que a los promedios históricos. Tras un ciclo de mercado en el que un activo específico de cobertura contra la inflación, como el sector inmobiliario, presenta un rendimiento superior, los inversores pueden asumir que la tendencia persistirá indefinidamente. Esto nubla el juicio, lo que lleva a las personas a pasar por alto la diversificación o el análisis fundamental en favor de lo que ha funcionado últimamente.

Un ejemplo notable se produjo durante el aumento repentino de la inflación de 2021, cuando los inversores invirtieron rápidamente en valores del Tesoro protegidos contra la inflación (TIPS) y fondos de activos reales. A pesar de sus beneficios en ciertos contextos económicos, estos instrumentos se consideraron panaceas sin tener debidamente en cuenta la volatilidad macroeconómica ni las presiones sobre los tipos de interés que podrían reducir el rendimiento.

Consecuencias de la excesiva dependencia de activos conocidos

La excesiva dependencia de activos conocidos o de reciente emisión da lugar a carteras poco diversificadas. Los inversores también pueden ignorar factores como el riesgo de duración en bonos o los problemas de liquidez en fondos inmobiliarios. Esto socava la protección contra la inflación que estos activos buscan lograr. Las carteras integrales requieren un reequilibrio periódico y un enfoque disciplinado que trascienda las reacciones emocionales a los ciclos de noticias o las fluctuaciones del mercado a corto plazo.

Mitigación del exceso de confianza y el sesgo de actualidad

Para evitar estas trampas de comportamiento:

  • Mantenga una declaración de política de inversión (DPI) por escrito que defina los límites de asignación.
  • Incorpore estrategias sistemáticas de reequilibrio para evitar la sobreexposición de activos.
  • Utilice datos históricos de rendimiento y modelos de inflación a largo plazo en la planificación de la asignación.
  • Invierta en clases de activos diversificadas independientemente de las tendencias recientes.

En última instancia, adoptar una perspectiva financiera objetiva y basarse en análisis de datos sólidos son pasos cruciales para evitar errores provocados por el exceso de confianza en la construcción de carteras de cobertura contra la inflación.

Materias primas como el oro, el petróleo, los productos agrícolas y los metales industriales ofrecen oportunidades para diversificar su cartera y protegerse contra la inflación, pero también son activos de alto riesgo debido a la volatilidad de los precios, las tensiones geopolíticas y los choques entre la oferta y la demanda; la clave es invertir con una estrategia clara, una comprensión de los impulsores subyacentes del mercado y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Materias primas como el oro, el petróleo, los productos agrícolas y los metales industriales ofrecen oportunidades para diversificar su cartera y protegerse contra la inflación, pero también son activos de alto riesgo debido a la volatilidad de los precios, las tensiones geopolíticas y los choques entre la oferta y la demanda; la clave es invertir con una estrategia clara, una comprensión de los impulsores subyacentes del mercado y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

La trampa del anclaje en las previsiones de inflaciónEl anclaje surge cuando los inversores se fijan en un punto de referencia específico, como una tasa de inflación pasada o una previsión del banco central, incluso después de la aparición de nuevos datos contradictorios. Este error cognitivo genera inercia en las decisiones de cartera y retrasa los ajustes necesarios a la evolución de la dinámica inflacionaria.Por ejemplo, en 2020, muchos inversores se anclaron en la creencia de que la inflación se mantendría por debajo del 2 % indefinidamente, en consonancia con los patrones posteriores a 2008. A pesar de las claras señales de sobrecalentamiento impulsado por los estímulos y las interrupciones en la cadena de suministro que impulsaron las presiones sobre los precios, este anclaje desalentó las reasignaciones oportunas a activos que protegen contra la inflación. En consecuencia, las carteras se mantuvieron vulnerables a medida que los precios al consumidor comenzaron a acelerarse en 2021.

Sesgo de statu quo: Comodidad frente al cambio

El sesgo de statu quo agrava aún más este problema al incentivar a los inversores a mantener las asignaciones existentes, incluso cuando dichas carteras ya no se ajustan a la realidad del mercado. Las asignaciones realizadas en un entorno de baja inflación, a menudo con una fuerte ponderación hacia bonos de larga duración o acciones tecnológicas, pueden tener un rendimiento inferior cuando aumentan las expectativas de inflación. Sin embargo, debido a la aversión al riesgo y al deseo de evitar el cambio, muchos inversores no se adaptan.

Aversión a las pérdidas y conservadurismo de cartera

La aversión a las pérdidas, un principio fundamental de la teoría prospectiva, describe cómo las personas tienden a preferir evitar pérdidas a obtener ganancias. En la práctica, esto implica que el sufrimiento emocional de una posible pérdida a corto plazo derivada del reequilibrio de la cartera puede superar la necesidad racional de optar por activos de cobertura contra la inflación. El miedo a la volatilidad de las acciones o las materias primas puede llevar a la inacción, incluso cuando esos activos ofrecen una mejor protección contra la inflación a largo plazo.

Este conservadurismo a menudo se manifiesta en una asignación excesiva a efectivo o instrumentos tradicionales de renta fija, que pueden tener un rendimiento inferior en escenarios de alta inflación, lo que en última instancia reduce la rentabilidad real con el tiempo.

Superar el anclaje y la inercia

Varias intervenciones de finanzas conductuales pueden ayudar a abordar estos sesgos:

  • Adoptar modelos prospectivos que actualicen las expectativas de inflación periódicamente.
  • Reevaluar la asignación de activos semestralmente para contrarrestar la inercia.
  • Utilizar técnicas de contabilidad mental para separar la asunción de riesgos de los objetivos a largo plazo.
  • Aprovechar el promedio del costo en dólares para reducir el impacto emocional de la reasignación a activos volátiles.

El apoyo educativo y los controles financieros periódicos también pueden ayudar a los inversores a afrontar la Incomodidad ante el cambio. Si bien resistir la inercia requiere esfuerzo, hacerlo es crucial para mantener la resiliencia a la inflación a largo plazo.

Orientación profesional versus limitaciones del "hazlo tú mismo"

Si no se controlan, estas tendencias de comportamiento pueden poner en peligro los objetivos financieros personales. Trabajar con un asesor fiduciario o utilizar servicios de asesoramiento automatizado con sólidos algoritmos de reequilibrio puede ayudar a superar las decisiones emocionales, inculcar disciplina e integrar estrategias más integrales de cobertura contra la inflación.

INVERTI AHORA >>