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CÓMO LAS EMPRESAS ENERGÉTICAS GESTIONAN EL RIESGO DE TRANSICIÓN Y DE ACTIVOS VARADOS

Descubra cómo las empresas energéticas se están adaptando a los riesgos de la transición climática y a los desafíos de los activos varados con herramientas estratégicas y financieras.

¿Qué son los activos varados y los riesgos de transición?

Los activos varados se refieren a inversiones del sector energético que han perdido valor económico prematuramente debido a cambios en la dinámica del mercado, la regulación o factores relacionados con el clima. Los riesgos de transición, por su parte, son las cargas financieras y operativas que surgen a medida que las economías cambian de los combustibles fósiles a alternativas bajas en carbono. Estos riesgos pueden afectar el valor de los activos, los precios de las acciones y la viabilidad a largo plazo de las empresas energéticas, en particular las que dependen en gran medida del carbón, el petróleo y el gas.

Estos dos conceptos están profundamente entrelazados. A medida que los gobiernos implementan políticas centradas en el clima y las expectativas de los inversores evolucionan, los activos energéticos basados ​​en combustibles fósiles pueden volverse obsoletos o no ser rentables. En consecuencia, las empresas energéticas deben gestionar de forma proactiva los riesgos de los activos varados y de la transición para mantener la competitividad y garantizar la viabilidad financiera futura.

Impulsores de los riesgos de la transición y de los activos varados

Varios factores superpuestos contribuyen a estos riesgos:

  • Cambios regulatorios: La fijación de precios del carbono, las normas sobre emisiones y los mandatos de energías renovables pueden hacer que los activos de combustibles fósiles sean menos atractivos o inviables.
  • Avances tecnológicos: El rápido despliegue de energías renovables y la tecnología de almacenamiento reduce la demanda de energía tradicional basada en combustibles fósiles.
  • Dinámica del mercado: La volatilidad de los precios del petróleo y la disminución de los costes de las energías renovables ponen en peligro la rentabilidad de los proyectos con altas emisiones de carbono.
  • Presión de los inversores: Los accionistas exigen cada vez más información sobre el clima y estrategias de descarbonización, lo que impulsa a las empresas a reevaluar sus activos heredados.

Quién ¿Están los más expuestos?

Los productores de petróleo, las empresas mineras de carbón y las empresas de servicios públicos con alta exposición a combustibles fósiles son especialmente vulnerables. El riesgo de activos varados se acentúa para las empresas con alta intensidad de capital o aquellas que operan en jurisdicciones con políticas climáticas agresivas. Por ejemplo, los proyectos de arenas petrolíferas o las empresas de perforación en aguas profundas con largos periodos de recuperación podrían no recuperar nunca las inversiones si la demanda cae significativamente.

Panorama político global

Acuerdos como el Acuerdo de París y los compromisos nacionales de cero emisiones netas están acelerando la transición energética. Los países están estableciendo objetivos estrictos de reducción de emisiones, lo que afecta el desarrollo y las operaciones de combustibles fósiles. El Pacto Verde Europeo, el objetivo legalmente vinculante de cero emisiones netas del Reino Unido y las medidas en jurisdicciones como California han impulsado a las empresas energéticas a replantear sus carteras.

El papel del sector financiero

Bancos, aseguradoras e inversores institucionales están evaluando la exposición al riesgo climático en sus carteras. Muchos están adoptando criterios ESG y excluyendo a las empresas que dependen excesivamente de activos varados. A medida que los mercados de capitales priorizan la sostenibilidad, las empresas con un riesgo de transición no gestionado se enfrentan a un acceso restringido a la financiación o a mayores costes de financiación.

Desinversión en activos de alto riesgoUna de las respuestas más directas al riesgo de los activos varados es la desinversión de activos. Tanto las grandes petroleras como las empresas de servicios públicos han comenzado a desprenderse de activos con alto impacto en el carbono, ya sea para centrar el capital en negocios con bajas emisiones de carbono o bajo la presión de inversores activistas. Esta estrategia reduce la exposición, pero plantea cuestiones éticas: la desinversión en operadores con estándares ESG más bajos corre el riesgo de desplazar el problema, en lugar de resolverlo.Reequilibrio de cartera y rotación de activosEn lugar de abandonar por completo los combustibles fósiles, muchas empresas están reequilibrando progresivamente su base de activos. Esto a menudo implica reasignar capital de proyectos upstream de petróleo y carbón a energías renovables, almacenamiento en baterías y tecnologías de red. Por ejemplo, las compañías petroleras tradicionales se están reposicionando como proveedores integrados de energía, invirtiendo en infraestructura eólica marina, solar y de vehículos eléctricos.

Planificación de Escenarios y Modelización del Riesgo Climático

Las empresas energéticas emplean cada vez más el análisis de escenarios para trazar las futuras políticas climáticas y sus implicaciones financieras. Herramientas desarrolladas por organizaciones como el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD) guían a las empresas en la evaluación de modelos de negocio frente a diversos escenarios de calentamiento. Muchas ahora divulgan estrategias "alineadas con el Acuerdo de París" para validar la resiliencia a largo plazo.

Financiación Alternativa e Instrumentos Verdes

La emisión de bonos verdes, préstamos vinculados a la sostenibilidad o bonos de transición permite a las empresas financiar proyectos energéticos alineados con objetivos de neutralidad climática. Estos productos financieros suelen ofrecer mejores precios que la deuda tradicional, especialmente cuando están vinculados a objetivos de reducción de emisiones. Las empresas que cumplen sus compromisos de forma consistente se benefician de una mayor confianza de los inversores y un mayor valor de marca.

Interacción con los responsables políticos

Para gestionar eficazmente los riesgos regulatorios, las empresas energéticas colaboran activamente con los organismos nacionales y supranacionales encargados de la formulación de políticas. Participar desde las primeras etapas de los diálogos sobre políticas les permite definir marcos prácticos e influir en mecanismos como la fijación de precios del carbono o el comercio de emisiones. La participación en la gobernanza también mejora la credibilidad de la empresa en la información climática y la transparencia en las actividades de cabildeo.

Modelos de divulgación y gobernanza más sólidos

La comunicación transparente es fundamental para gestionar las expectativas de las partes interesadas. Muchas empresas están alineando la información no financiera con el TCFD o las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (ESRS). La rendición de cuentas a nivel de consejo de administración sobre el desempeño climático, a través de comités especializados o una compensación vinculada a criterios ESG, es cada vez más común.

Innovación e I+D

La innovación desempeña un papel fundamental en la gestión del riesgo de transición. Las empresas están invirtiendo en hidrógeno, captura y almacenamiento de carbono (CAC) y combustibles sintéticos. Si bien aún es costoso, un liderazgo temprano en estas áreas puede garantizar una ventaja estratégica a largo plazo, especialmente en sectores difíciles de reducir, como la industria pesada o la aviación.

Empresas conjuntas y alianzas estratégicas

Las alianzas con empresas de tecnologías limpias, proveedores de infraestructura o incluso empresas similares ofrecen una forma eficiente de acelerar las transiciones y distribuir el riesgo. Por ejemplo, las compañías petroleras se han asociado con promotores de energía eólica marina para utilizar plataformas en aguas profundas y la experiencia de ingeniería relacionada. Estas alianzas ayudan a reducir costos y facilitan el aprendizaje en tecnologías desconocidas.

Materias primas como el oro, el petróleo, los productos agrícolas y los metales industriales ofrecen oportunidades para diversificar su cartera y protegerse contra la inflación, pero también son activos de alto riesgo debido a la volatilidad de los precios, las tensiones geopolíticas y los choques entre la oferta y la demanda; la clave es invertir con una estrategia clara, una comprensión de los impulsores subyacentes del mercado y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Materias primas como el oro, el petróleo, los productos agrícolas y los metales industriales ofrecen oportunidades para diversificar su cartera y protegerse contra la inflación, pero también son activos de alto riesgo debido a la volatilidad de los precios, las tensiones geopolíticas y los choques entre la oferta y la demanda; la clave es invertir con una estrategia clara, una comprensión de los impulsores subyacentes del mercado y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Impacto en las valoraciones de las empresas

El riesgo de transición ya se está incorporando en las valoraciones de las empresas energéticas. Las empresas percibidas como rezagadas en la acción climática suelen experimentar desinversiones de los accionistas, un mayor escrutinio por parte de activistas y menores múltiplos de mercado. Por el contrario, las empresas con estrategias de transición creíbles han superado a sus pares en términos de atracción de capital y estabilidad del precio de las acciones.

Diferenciación de rendimiento entre empresas similares

Está surgiendo una diferenciación entre empresas proactivas y entidades reactivas. Por ejemplo, las grandes petroleras europeas como BP, Shell y TotalEnergies han sido más agresivas en su alineación con los objetivos de cero emisiones netas. Sus pares estadounidenses, hasta hace poco, han mostrado un impulso más lento, aunque la situación de los inversores y la regulación está empezando a cambiar. Esta divergencia afecta el costo del capital, las primas de seguros y las oportunidades de asociación.

El rol de los inversores institucionales

Los gestores de activos y los fondos de pensiones están dirigiendo el capital hacia empresas con una gestión clara del riesgo climático. Marcos de inversión como los Principios para la Inversión Responsable (PRI) de la ONU y la Alianza de Propietarios de Activos Net-Zero guían estas decisiones. Las empresas que no puedan proporcionar información adaptada a los escenarios o garantizar la resiliencia financiera podrían quedar por debajo de los umbrales de inversión institucional.

Consideraciones legales y fiduciarias

El riesgo de transición ahora conlleva implicaciones legales. Las juntas directivas podrían ser responsabilizadas por no prever los peligros relacionados con el clima para sus negocios. Los litigios climáticos, especialmente en torno al deber fiduciario, están aumentando en varias jurisdicciones. Las aseguradoras también están recalibrando sus pólizas para reflejar las crecientes responsabilidades vinculadas a la inacción climática.

Nuevas oportunidades de mercado a través de la transición

El riesgo de transición no solo es un peligro, sino que también genera oportunidades de inversión. La transición hacia la electrificación y los objetivos de cero emisiones netas está impulsando nuevos mercados y tecnologías. Las empresas energéticas que se reposicionan estratégicamente pueden beneficiarse de sectores emergentes como el hidrógeno verde, las centrales eléctricas virtuales y las soluciones de carbono basadas en la naturaleza.

Iniciativas globales de armonización de riesgos

La estandarización de las definiciones y métricas de riesgo climático ayuda a los inversores a comparar el rendimiento de las empresas. Instituciones como el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB) y CDP apoyan la armonización de la divulgación de información y la evaluación de riesgos. Esto permite una mejor asignación de capital y fomenta una gobernanza coherente del riesgo climático entre las empresas energéticas.

Conclusión: Un imperativo estratégico

La gestión de los riesgos de activos varados y de transición ya no es opcional. La combinación de fuerzas regulatorias, tecnológicas y de mercado está transformando el panorama energético de forma irrevocable. Las empresas que internalizan estos cambios y actúan con decisión —mediante la innovación, la gobernanza y la asignación de capital— podrán mantener su resiliencia y captar nuevo valor. Aquellas que no se adapten se enfrentarán a importantes consecuencias financieras, legales y reputacionales en una economía global consciente del cambio climático.Perspectivas para la próxima décadaLos próximos diez años serán cruciales. Una mayor transparencia, la inversión en activos con bajas emisiones de carbono y la alineación con los objetivos de cero emisiones netas distinguirán a los líderes del sector de los rezagados. Las partes interesadas —desde los inversores hasta los consumidores— seguirán examinando el comportamiento corporativo a medida que se acelera la transición energética global. Las organizaciones adaptativas son las más indicadas para impulsar la rentabilidad sostenible y el crecimiento a largo plazo.

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