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EL IMPACTO DEL PRECIO DEL CARBONO EN LOS PROYECTOS DE HIDROCARBUROS

Cómo los mecanismos de fijación de precios del carbono están alterando el panorama financiero de los proyectos de hidrocarburos en todo el mundo.

Comprendiendo los Fundamentos de los Regímenes de Precios del Carbono

La fijación de precios del carbono representa un enfoque impulsado por el mercado para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Asigna un costo a la emisión de dióxido de carbono y otros GEI, incentivando a las empresas a innovar y reducir su huella de carbono. Este régimen adopta principalmente dos formas: impuestos al carbono y sistemas de topes y comercio, también conocidos como regímenes de comercio de emisiones (SCE).

Impuestos al Carbono

En un sistema de impuestos al carbono, se aplica un precio fijo a cada tonelada de dióxido de carbono emitida. Los gobiernos establecen este precio, lo que proporciona previsibilidad en la planificación, pero una certeza limitada en la reducción de emisiones. Este mecanismo sencillo se aplica a diferentes niveles a nivel mundial, siendo los países nórdicos de los primeros en adoptarlo.

Sistemas de Topes y Comercio

Los programas de topes y comercio establecen un límite de emisiones y permiten a los participantes del mercado comprar y vender derechos de emisión. Con el tiempo, el límite suele reducirse, lo que crea un incentivo creciente para reducir las emisiones. Los precios de los derechos de emisión fluctúan en función de la demanda dentro del sistema, lo que afecta a los productores de proyectos de hidrocarburos de forma diferente a un impuesto de tasa fija.

Adopción global de la tarificación del carbono

En 2023, más de 70 jurisdicciones de todo el mundo habían implementado o planeaban implementar algún tipo de tarificación del carbono. Estas jurisdicciones representan alrededor del 23 % de las emisiones globales de GEI. Ejemplos notables incluyen el RCDE UE, el marco de tarificación del carbono de Canadá y el RCDE nacional de China. Ante la creciente presión internacional para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, se prevé que la prevalencia e intensidad de estos sistemas aumenten.

Relevancia para los proyectos de hidrocarburos

Los proyectos de hidrocarburos, incluidos los de petróleo, gas y carbón, son particularmente susceptibles a las políticas de tarificación del carbono debido a sus altos perfiles de emisiones. Los costos adicionales que impone la fijación de precios del carbono pueden alterar la economía de los proyectos, afectando la rentabilidad, los perfiles de riesgo y las estrategias de inversión a largo plazo. Para las empresas que operan múltiples activos a nivel mundial, la diversidad de regímenes regionales de fijación de precios del carbono añade complejidad y exigencias de planificación financiera. Por lo tanto, comprender los mecanismos de fijación de precios del carbono no es solo una cuestión ambiental, sino una preocupación económica fundamental para los promotores, inversores y gobiernos que participan en proyectos de hidrocarburos. La estructura, el nivel y la aplicación de estos mecanismos desempeñan un papel fundamental en la configuración del futuro de las inversiones en combustibles fósiles a nivel mundial.

Costos del Carbono y su Impacto en la Economía de los Hidrocarburos

Los proyectos de hidrocarburos, en particular los de los sectores upstream y midstream, requieren una inversión de capital intensiva y son de larga duración. La imposición de un precio al carbono introduce una nueva dinámica financiera que puede afectar profundamente la viabilidad, la rentabilidad y la planificación estratégica del proyecto. La naturaleza de este impacto depende del diseño del régimen de carbono específico, la intensidad de carbono del proyecto y la disponibilidad de tecnologías de mitigación o compensaciones.

Aumento de los Costos Operativos

En esencia, la fijación de un precio al carbono incrementa los costos operativos de los proyectos de hidrocarburos. En las jurisdicciones con impuestos al carbono, estos costos son inmediatamente cuantificables por tonelada de CO2 emitida. En los sistemas de topes y comercio de emisiones, los impactos en los costos son más variables, pero pueden ser sustanciales. Las arenas petrolíferas, el petróleo pesado y los desarrollos de recursos no convencionales son particularmente sensibles debido a sus mayores perfiles de emisiones.

Esta presión de costos puede influir en las decisiones operativas, incluyendo medidas de eficiencia energética, la adopción de tecnologías bajas en carbono e incluso el cierre de activos con alto contenido de carbono en escenarios extremos. Por ejemplo, Shell y BP han reconocido públicamente la incorporación de un sistema interno de fijación de precios del carbono para la evaluación de proyectos, con el fin de tener en cuenta los futuros costos regulatorios.

Cambios en las Decisiones de Inversión

El sistema de fijación de precios del carbono actúa como un desincentivo para la inversión en proyectos de hidrocarburos con alto contenido de carbono. Dado que las métricas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) están ganando terreno entre los inversores institucionales, la financiación de estos proyectos exige cada vez más transparencia sobre la exposición al carbono. Los proyectos en jurisdicciones con altos costos de carbono tienden a ser menos atractivos a menos que estén respaldados por sólidas estrategias de gestión de emisiones o acceso a mercados de créditos de carbono.

La preferencia de los inversores ya se está inclinando hacia el gas natural y las operaciones de bajas emisiones en lugar de los proyectos tradicionales de petróleo y carbón. Esto es particularmente evidente en mercados donde el precio del carbono es elevado o donde instrumentos de política complementarios, como subsidios a las energías renovables o bonos verdes, desincentivan aún más el desarrollo de hidrocarburos.

Revalorización de Activos y Activos Varados

La fijación del precio del carbono aumenta el riesgo de activos varados, por lo que la extracción de reservas de hidrocarburos puede resultar antieconómica. Este fenómeno es más grave en regiones con objetivos de descarbonización ambiciosos. Por ejemplo, las compañías petroleras con sede en la UE que operan bajo el RCDE UE se enfrentan a mayores probabilidades de revalorización en comparación con las de jurisdicciones sin fijación de precios.

Según un informe de 2023 del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA), los precios de equilibrio ajustados al carbono estimados han aumentado entre 10 y 30 dólares por barril para proyectos de petróleo pesado y en aguas profundas en jurisdicciones con precios elevados. La economía de proyectos ahora incluye rutinariamente la planificación de escenarios para considerar las trayectorias futuras de los precios del carbono. Algunas empresas utilizan precios sombra internos de hasta 100 dólares por tonelada de CO2. En general, los mecanismos de fijación de precios del carbono introducen consideraciones cada vez más sofisticadas en el modelado económico de los proyectos de hidrocarburos, lo que exige enfoques multidisciplinarios y simulaciones dinámicas para garantizar la resiliencia del proyecto en un futuro regulado e impulsado por el carbono.

Materias primas como el oro, el petróleo, los productos agrícolas y los metales industriales ofrecen oportunidades para diversificar su cartera y protegerse contra la inflación, pero también son activos de alto riesgo debido a la volatilidad de los precios, las tensiones geopolíticas y los choques entre la oferta y la demanda; la clave es invertir con una estrategia clara, una comprensión de los impulsores subyacentes del mercado y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Materias primas como el oro, el petróleo, los productos agrícolas y los metales industriales ofrecen oportunidades para diversificar su cartera y protegerse contra la inflación, pero también son activos de alto riesgo debido a la volatilidad de los precios, las tensiones geopolíticas y los choques entre la oferta y la demanda; la clave es invertir con una estrategia clara, una comprensión de los impulsores subyacentes del mercado y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Cómo se adaptan las empresas de hidrocarburos a los costos del carbonoEn respuesta a la evolución de los regímenes de precios del carbono, las empresas dedicadas a la extracción, procesamiento y distribución de hidrocarburos están ajustando sus marcos estratégicos. Estos cambios reflejan no solo el cumplimiento normativo, sino también la expectativa de rentabilidad a largo plazo y un posicionamiento competitivo en una economía global en proceso de descarbonización.Tecnologías de gestión y mitigación del carbonoUn número creciente de empresas invierte en tecnologías de captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS). Si bien inicialmente requieren un uso intensivo de capital, la CCUS ofrece una vía para reducir las emisiones netas, disminuyendo así la exposición a los costos del carbono y generando potencialmente créditos de carbono bajo sistemas de topes y comercio de emisiones. Por ejemplo, Equinor, TotalEnergies y ExxonMobil están mejorando sus carteras de CCUS como parte de estrategias más amplias de emisiones.Las mejoras en la eficiencia energética y la optimización operativa también son componentes clave de las estrategias de adaptación. Desde la recuperación de gas de antorcha hasta la electrificación de plataformas marinas, se están implementando cambios tecnológicos para reducir la intensidad de las emisiones a lo largo de los ciclos de vida de los activos.

Cambios de cartera y diversificación

Las principales empresas de hidrocarburos están reequilibrando cada vez más sus activos en favor de fuentes de energía más limpias. Algunas están desinvirtiendo en proyectos de altas emisiones y orientándose hacia el gas natural, los biocombustibles, el hidrógeno e incluso las energías renovables. Estos esfuerzos reflejan tanto una estrategia de diversificación de riesgos como el deseo de alinearse con las expectativas de los inversores en materia de sostenibilidad.

Otra faceta implica el cambio de la presencia geográfica. Las empresas pueden concentrar el desarrollo de nuevos proyectos en jurisdicciones con precios del carbono más bajos o más predecibles. Como alternativa, las empresas conjuntas con actores locales pueden distribuir el riesgo regulatorio y aprovechar el conocimiento regional.

Mejora de la inteligencia del carbono y la fijación de precios internos

Las herramientas de fijación de precios internos del carbono se utilizan ahora con frecuencia para la selección de proyectos y el análisis de escenarios a largo plazo. Estas herramientas permiten a las empresas simular los efectos financieros de diversos regímenes de carbono e incorporar los costos proyectados del carbono en los cálculos del valor actual neto (VAN). Esto facilita una toma de decisiones mejor informada, especialmente en carteras multipaís.

También se están empleando soluciones de análisis de datos y monitoreo en tiempo real para rastrear las emisiones y gestionar el cumplimiento normativo. Las plataformas digitales, incluyendo la modelización basada en IA, permiten una mejor previsión de los pasivos de carbono y la exploración de compensaciones.

Colaboración con los responsables políticos y las partes interesadas

Algunas empresas de hidrocarburos están colaborando activamente con los gobiernos para definir las políticas de carbono de manera que equilibren los imperativos económicos y ambientales. A través de grupos industriales y esfuerzos directos de cabildeo, las empresas abogan por transiciones graduales de políticas, apoyo financiero para la innovación y marcos globales consistentes para reducir la fragmentación del cumplimiento normativo.

La información pública y el diálogo con las partes interesadas también están transformándose. Marcos de divulgación como el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD) impulsan a las empresas hacia una mayor transparencia, ayudando a los inversores a comparar los riesgos y estrategias relacionados con el carbono. Estos compromisos generan una licencia social para operar en entornos cada vez más escrutados. En conclusión, la trayectoria de los regímenes de fijación de precios del carbono apunta a una era en la que la capacidad de adaptación puede determinar la viabilidad. Los proyectos de hidrocarburos deben internalizar los costos del carbono en su lógica económica, integrando resiliencia, previsión tecnológica y una estrategia adaptativa en las prácticas operativas y de inversión a medida que el mercado global avanza hacia el cero neto.

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